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Lunes, 16 de diciembre de 2019



NOTA DE TANO


Palabras de Giacone letales para el desarrollo de nuestro fútbol

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 26 noviembre, 2019

christian bolaños y escudo de saprissa

¡Fútbol de quinto mundo!

¡Decepcionante!

Los futbolistas de los cuatro mejores equipos del Apertura, sin capacidad de asociarse con tres o cuatro pases seguidos y llegar a los cordeles.

Ninguna anotación construida con inteligencia, ritmo ni talento; un portero con trabajo, Pemberton y otros tres de vacaciones. Un gol de tiro libre y otro gol de tiro de esquina. Punto.

Solo una jugada de primer mundo en los dos partidos, el pase genial, maravilloso, ingenioso, esos servicios de fantasía que rompen los esquemas y te sacan de la monotonía: el de Christian Bolaños a Yael López, que pudo terminar con otro gol para el Saprissa.

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Esa jugada genial de Bolaños en Europa la vemos cada quince minutos y en Costa Rica, cada quince partidos.

Nuestro fútbol es de baja calidad, de ahí que personalmente, no sorprenden las modestas presentaciones de la Selección Nacional. Es que la mano de obra no es de calidad; no es tanto el desempeño del cuerpo técnico.

Además, ¿cómo vamos a avanzar con técnicos poco responsables, incapaces de reconocer que su equipo no jugó a nada, que no hizo un remate directo a marco, pero que no ganó por el árbitro?

La llorada de José Giacone, técnico del Herediano, después del empate de su equipo ante Saprissa, tras absurda, deshonesta, injustificada, desborda ya la comprensión de los aficionados y exige un ¡basta ya! de responsabilizar a los cuerpos arbitrales por la falta de capacidad de sus equipos.

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Herediano no estuvo fino, no atacó, no remató a marco, no aprovechó su condición de local, no mereció ganar y el árbitro Ricardo Montero nada tuvo que ver en ese decadente comportamiento. Decepcionante la conducta de Giacone.

Cierro, señalando otro tumor maligno que carcome las entrañas de nuestro deporte favorito. Invito a Ronald González, a Jeffrey Solís, de la Comisión de Arbitraje y a la Comisión Técnica del seleccionado; repasemos el video del juego entre San Carlos y la Liga. Yo pago los bocadillos.

Se señalaron cerca de doce tiros libres y a la hora de cobrarlos, el juez Juan Gabriel Calderón permitió que el desarrollo del juego se detuviera más de un minuto por cada ejecución.

¿Cómo puede avanzar un fútbol así, tan decadente, aburrido, lento, predecible, sin fantasía y atrapado en su letal rutina?

Señores: pellízquense, muévanse, ataquen, rematen, apúrense, para ver si acaso nos salimos de esta miseria de juego.

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