Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 20 Septiembre, 2011


PACtos

Me confieso escépticamente ambivalente respecto del acuerdo que logró la administración Chinchilla Miranda con el PAC, tendiente a la aprobación de un plan de reforma fiscal versión que dicen rojiamarilla en la Asamblea Legislativa.
En la versión 3.0 (creo) de la reforma fiscal se aceptan 17 de los 18 puntos solicitados por el PAC que en palabras de su jefe de fracción, Manrique Oviedo, “El objetivo es mejorar las finanzas públicas, dejando de financiar los gastos con deuda, orientando la inversión pública a mejorar la educación, la salud, la seguridad, la infraestructura y las comunicaciones, y procurando que la deuda pública con cargo al Presupuesto Nacional no exceda el 40%”.
La palabra pacto se ha satanizado en Costa Rica a pesar de que por definición es positiva “Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado”. La razón fundamental es que se asocia con el acuerdo de 1995 denominado “Pacto Calderón-Figueres” cuyo propósito coincidentemente se decía era el resolver la crisis fiscal.
No obstante, como ha reseñado Don Roberto Salom en su artículo “Costa Rica: Ajuste y pacto político”, las bondades del acuerdo en su totalidad se fueron perdiendo al percatarnos que “con las medidas contenidas en el pacto, empezarían a ser afectados específica e inevitablemente diversos electores; los maestros y profesores, los empresarios, los consumidores en general, los propietarios de bienes inmuebles, etc.; y la respuesta, en forma de mítines y manifestaciones callejeras, en contra del gobierno y del pacto Calderón-Figueres no se hizo esperar”.
Quien con leche se quema, hasta la cuajada sopla y respecto del acuerdo entre Gobierno y la oposición PACista hasta el momento se generan más dudas que respuestas. Esto, a pesar de que hay que reconocer que Don Ottón ha aprovechado bien la circunstancia para retomar su protagonismo político y explicar los alcances del encuentro con Doña Laura.
Apenas ayer publicaba LA REPUBLICA una interesante entrevista con el señor Solís. Como bien le señalaba la periodista Natasha Cambronero, el pacto ha generado roces por la forma en que se da. Y es que nos tomó a todos por sorpresa que de forma tan ágil se anunciara un entendimiento respecto de un asunto tan complejo.
Desearía uno que esto fuera el principio de una contienda política diferente en la que prime el interés común, no las posiciones de partido o el beneficio individual. Quisiera uno que en el caso particular de este pacto, las consecuencias no sean similares a las de su antecesor por el bien de Costa Rica.

Pedro Oller