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Lunes 7 Mayo, 2012

Pacto fiscal europeo: crónica de una recesión anunciada

En marzo anterior en Bruselas, 25 países europeos firmaron el Tratado sobre Estabilidad, Coordinación y Gobernabilidad de la Unión Económica y Monetaria (conocida como el Pacto de Austeridad), mediante el cual, sus signatarios se comprometieron a elaborar presupuestos nacionales en equilibrio, el déficit estructural no debe superar el 0,5% del PIB, y si la deuda del gobierno supera el 60% del PIB, esta debe reducirse en un 20% anualmente. De no cumplirse con estas metas, se aplicarían medidas correctivas bajo el control del Tribunal de Justicia Europeo. Solamente Inglaterra y la República Checa, se abstuvieron de reconocer el Pacto.
El rescate que ha venido ejecutando el Banco Central Europeo a varios países de la periferia europea con problemas (desde España hasta Letonia), ha logrado serenar los mercados de bonos, y disipar temporalmente, el miedo a una recesión. Sin embargo, la periferia europea sigue viviendo momentos difíciles, con altos niveles de desempleo y problemas fiscales.
La austeridad fiscal propuesta en el Pacto, no parece llegar a convertirse en el elixir requerido por sus economías periféricas. Todo lo contrario; una mayor contracción fiscal, sumado a bancos débiles, y pérdida de confianza tanto del ciudadano europeo como de los mercados de capitales internacionales, están llevando al Continente a una mayor reducción de la inversión pública y privada, con repercusiones directas sobre la generación de empleo
¿Qué pomada se les puede aplicar a los países periféricos europeos para salir de esta recesión, la cual más tarde, podríamos llegar a llamar depresión?
La respuesta es más sencilla de lo que aparenta ser. Se requieren políticas monetarias y fiscales expansivas. En términos de política monetaria, el Banco Central Europeo debe flexibilizar su posición de estricto apego a sus Inflation targets. En estos momentos de ralentización económica en la periferia europea, es importante permitir un leve aumento en la inflación europea, el cual sería generado por las emisiones de moneda requeridas para apoyar un nuevo proceso de crecimiento en esa región. En términos de política fiscal, se recomienda aplicar medidas expansivas a través del fortalecimiento de los presupuestos nacionales, especialmente los de Alemania y de Francia. Esto permitiría contrabalancear los problemas fiscales de las economías de la periferia europea.

Es muy importante que el liderazgo europeo, especialmente el eje franco-alemán, esté en la disposición de ser flexible a realizar cambios en su política económica. Al haber sido liderado el Pacto por este eje, la austeridad fiscal se convierte en un escenario que evidentemente les favorece a ellos, pero no necesariamente a los demás signatarios. Esto, en definitiva, pone presión sobre el resto de países, a mantenerse o no dentro de la zona euro, y por consiguiente, en mantener el euro como su moneda. Además, han iniciado nuevas presiones políticas de parte de la ultraderecha de países como Holanda, al retar el espacio de Schengen (libre circulación de personas), al decidir bloquear la adhesión de Bulgaria.
Es un momento decisivo para el futuro de la Unión Europea. Los gestores de política económica europea deberían recordar el proverbio japonés que dice: “Incluso los monos se caen de los árboles“.

Oscar Ugalde
Economista y profesor