Pacto de Europa y Turquía sobre refugiados podría colapsar
Simpatizantes de Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, celebran tras las elecciones generales en noviembre de 2015. Bloomberg/La República
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Parece que los cimientos del acuerdo entre Turquía y la Unión Europea para reducir el flujo de inmigrantes hacia Grecia se están tambaleando.
Turquía está luchando contra el Estado Islámico y los militantes kurdos tanto en el terreno nacional como en Siria y Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, insiste en que no reducirá la legislación antiterrorista que, según los líderes europeos, socava los estándares democráticos.
Incluso si lo hace, puede que la Unión Europea no esté dispuesta a cumplir la promesa de aceptar viajeros procedentes de Turquía sin visado, dijo Ian Lesser, director sénior de política internacional de German Marshall Fund de Estados Unidos.
Turquía ha prometido poner fin al pacto hasta que la Unión Europea cumpla su promesa para octubre.
“La eliminación de los requisitos de visado para Turquía en las circunstancias actuales va a ser muy difícil de aceptar por la Unión Europea”, dijo Lesser. “Desde el punto de vista político es un tema explosivo en Europa. Soy muy escéptico sobre las posibilidades de un acuerdo sobre refugiados”, explicó.
La respuesta de Erdogan al intento de golpe de Estado de julio, la preocupación en Europa por el terrorismo de Oriente Medio y el nerviosismo de la Unión Europea por la inmigración tras el referéndum del Brexit en junio han alterado el cálculo político desde que los líderes europeos sellaron el pacto con Turquía en marzo.
Si a esto se le suman las pruebas de que el flujo de refugiados a través del mar Egeo hacia Grecia estaba disminuyendo antes del acuerdo sobre inmigración, puede que los gobiernos vean un riesgo menor en darle la espalda a Erdogan que en cumplir su promesa.
Si bien hubo una caída importante de la cifra de refugiados tras el pacto de Turquía, los gobiernos de la Unión Europea ya habían cerrado las rutas de tránsito hacia el norte desde Grecia meses antes mediante la reintroducción de controles fronterizos internos, unas medidas que también disuaden a los inmigrantes.
La Unión Europea tiene previsto eliminar estos controles para finales de año, pero estos podrían extenderse hasta mediados de 2018 si el bloque opta por reducir su dependencia de Turquía.
Turquía lanzó la mayor ofensiva militar en Siria el 24 de agosto, con el objetivo de alejar a los militantes del Estado Islámico de sus fronteras y evitar nuevos avances de los kurdos sirios aliados con los separatistas turcos.
A nivel interno, Erdogan ha declarado un estado de emergencia de tres meses desde el intento de golpe de Estado, ha encarcelado a más de 20 mil sospechosos y retirado a más de 80 mil individuos del ejercicio de cargos públicos desde que sofocó la intentona golpista del 15 de julio, en la que hubo víctimas mortales.
Ante la represión del Gobierno turco, la Unión Europea ha endurecido su discurso sobre la posibilidad de la entrada del país en el bloque europeo. Por su parte, Estados Unidos también ha cuestionado la pertenencia del país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
“Seguimos nuestro camino, venciendo todas las maniobras de aquellos que piensan que pueden separarnos con golpes, terrorismo, ataques económicos, juegos diplomáticos y maniobras políticas”, dijo Erdogan.
Hasta el momento los gobiernos europeos han seguido enfatizando las ventajas de cooperar con Turquía en el control de la inmigración.
“Estoy convencida de que la cooperación con Turquía en asuntos de refugiados es correcta”, dijo Angela Merkel, canciller alemana, “de lo contrario no podemos ganar la batalla contra los traficantes”.


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