Enviar
Jueves 29 Mayo, 2014

No queda duda de que si existió una ruta crítica, esta resultó en un papel pegado en la pared


Otra vez el MOPT

Se anunció en los diarios nacionales que la ampliación de la carretera Cañas-Liberia tendrá un atraso de un año. En el MOPT/CONAVI los atrasos son un mal endémico.
Este tramo de carretera interamericana presenta las mejores condiciones topográficas de toda la vía, lo cual la hace más fácil de trabajar, pues transcurre en terreno plano.
No hay duda que quienes diseñaron esta ruta, no tuvieron mayor obstáculo en este tramo Cañas-Liberia. Dicho sea de paso sorprende que este tramo, que presenta las mejores condiciones para los conductores, haya sido el primero que se esté ampliando y no aquellos que presentan mayores inconvenientes a los conductores como menor velocidad y visibilidad, por citar un par.
Es imperativo aclarar que la Carretera Interamericana tiene un derecho de vía de 50 m, así que para ampliar otra sección no requiere expropiaciones. Aceptando este lapsus del MOPT en la “escogencia” de ampliación del primer tramo, no hay explicación para que se hubiera retrasado la contratación de los 18 puentes y de los tres viaductos que se requieren para completar este tramo, ¿acaso olvidaron los ingenieros del CONAVI, si es que alguno de ellos participó de este proceso, que una carretera “completa” no puede abrirse si no se han finalizado los puentes? Tampoco sirve tener los puentes si no tenemos carretera, como fue el caso de la ruta San José-Caldera, donde tuvimos las macetas más grandes como irónicamente llamaba la gente a los puentes sin carretera.
Para este atraso en los puentes y viaductos no hay otra explicación que el MOPT, no solo se olvidó del diseño, como se ha demostrado en otros proyectos, sino que también descartó la planificación como una etapa del proyecto, o bien le entregaron a una computadora elaborar una ruta crítica, y allí terminó todo el esfuerzo.
No queda duda de que si existió una ruta crítica, esta resultó en un papel pegado en la pared.
Ahora dudo si este término ruta crítica (CPM) les es común a los funcionarios del MOPT/CONAVI. La ruta crítica es el camino o secuencia de actividades de un proyecto que define el plazo mínimo posible para la duración de un proyecto, cualquier retraso que sufra alguna de las actividades dentro de la ruta crítica, retrasa la entrega del proyecto.
El más elemental de los programas de ruta crítica hubiera sido suficiente para dar la alarma con antelación de un retraso, que permita corregir.
Así que resulta injustificable lo que ha sucedido con el tramo más sencillo de la Interamericana Norte. Además de los inconvenientes para los usuarios, conllevará una serie de sobrecostos cuya responsabilidad deberá recaer sobre los encargados de la “planificación” del proyecto.
Se ha venido abusando, más que usando, una modalidad extraña en la forma de llevar a cabo proyectos de infraestructura. Se ha querido obviar, o dejar en manos del constructor, el diseño de la obra. ¿Y quién revisa ese diseño? Si el MOPT lo saca a diseño es porque no tiene capacidad para diseñar, pero como corolario tampoco lo puede revisar.
Conozco un caso donde el concesionario alegó que la Administración debía aprobar el diseño, así que las omisiones que sucedieron en el diseño, se la pasó completo, con todo y abusos al MOPT.
Es decir “laissez faire laissez passer” que en castellano simple se debería de traducir como “no nos jodamos”.
“Les recomendamos y pedimos no buscar responsables, no van aparecer, y en el remoto caso de que aparezcan, recuerden que estos como castigo se van suspendidos con todos los pagos y derechos adquiridos, así que por favor no traten de buscarle tres pies al gato”.

Oscar E. Delgado Murillo

Ingeniero civil