Organizaciones coherentes
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Organizaciones coherentes

La consistencia entre las palabras y promesas de jugadores, técnicos y dirigentes de una organización y sus acciones concretas tienen dos efectos. Internamente aumenta el orgullo de pertenencia y externamente incrementa su credibilidad. Esta combinación repercute en el logro de los objetivos. ¿Cómo lograrla?
El orgullo de “ponerse la camiseta” es mayor si, en verdad, hay autenticidad entre lo que se predica y lo que se practica. Si las personas creen en la filosofía de una organización y constatan que las decisiones de sus jefes son leales a la misma, entonces la confianza mutua se sellará con compromisos para dar la milla extra. Si, por el contrario, se percibe un divorcio entre palabras y actos, esas mismas personas sabrán que fingen una identidad maquillada, pero que eso no es sostenible por mucho tiempo. Será cuestión de un corto plazo para que la verdad se imponga y la crisis se destape.
Así, el desafío permanente de una entidad deportiva o empresarial que pretenda superar sus metas, es ser cierta, real. O sea, una en que la verdad siempre esté sobre la mesa, sin disimulos. Pero si allí hay diversas “verdades” y cada cual actúa según la que le convenga, sin mirar reglas establecidas, ni respeto a las personas, entonces ese no es una verdadera entidad.
Tolerar arbitrariedades, ambigüedades, mentiras y el ocultamiento de lo obvio, solo aumenta el impacto de la onda expansiva de su creciente deterioro; máxime si los propios jefes no reaccionan para hacer valer el discurso que ellos mismos pregonan. Si ellos actúan mal, condenan a su organización a nunca llegar a su gran objetivo, es imposible.
El secreto de las entidades exitosas radica en que eliminan toda conducta que evite la coherencia entre valores y acciones. Eso se logra cuando la autocrítica es bienvenida y la exigencia mutua de apego a los principios es una norma. La consistencia aumenta la fortaleza, la motivación, el espíritu innovador, la responsabilidad y el optimismo; todo lo cual conduce al éxito.
La vigilancia por la coherencia no debe ser responsabilidad únicamente de los líderes sino de todos. La autenticidad es una póliza de seguro que asumen las actuales generaciones de miembros. Con ella heredarán un futuro promisorio a quienes se incorporen a la causa, para ponerse con orgullo una camiseta en la que creerán. ¿Hay un mejor legado que una organización coherente e íntegra?

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