Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 16 Junio, 2011


De cal y de arena
Ollanta, endiablado y chavista


Perú, el Perú secuestrado por una de las más retrógradas y egoístas oligarquías de Latinoamérica, el Perú (leemos de CEPAL) donde la mitad de la población no goza del acceso a los servicios de acueductos y alcantarillados apropiados, el de un tercio de los 30 millones de habitantes en pobreza y donde solo un 20% de la población goza de seguridad social, el de una baja tasa de acceso a la educación, el Perú que disfruta de una de las más altas tasas de sostenido crecimiento económico en diez años superior al 6% pero con uno de los más acentuados índices de inequidad social, ese es el Perú que ha caído en las garras de Ollanta Humala, pintado como encarnación del diablo y poseso de las perversiones ideológicas de Hugo Chávez. Su elección como Presidente no la pudo impedir la más descomunal maquinaria mediática montada en la historia peruana para destruir una candidatura a base de atemorizar y deformar la verdad. La alianza de la oligarquía política y financiera, bendecida por una jerarquía eclesiástica sórdida ante los clamores de justicia social y alcahuete con los explotadores, pretendía llevar al poder a la hija del autócrata que atropelló los derechos humanos y que arrasó con la ética en la función pública y que no mostraba, ella, ningún atributo para asumir la jefatura del Estado. La mayoría del electorado, empero, le dio la espalda y eligió a Humala. ¿Qué tal si la masiva campaña del miedo y el millonario aluvión de recursos que la sostuvo no se hubiesen dado?
Lo que ha vivido Perú es una evidencia más de que las oligarquías latinoamericanas no van a ceder espacios en sus cotos de caza. Por virtud de su “ley de hierro”, van a defender a sangre y fuego el statu quo que les da tantos privilegios, en providencia dirigida a impedir una nueva revolución al estilo de la de Venezuela, donde Hugo Chávez les ganó la carrera y les cortó la yugular antes de que reaccionaran. Lo que le hicieron a Zelaya en Honduras les envalentonó y hoy en Perú montan la reedición de la celada que exitosamente le tendieron a Mauricio Funes para desarmarlo y reducir a la inocuidad su plataforma de gobierno. ¿Caerá Ollanta en la trampa? Por lo pronto, y para domeñar la campaña del miedo, hizo algunas aclaraciones y concesiones sobre su política económica y social y sus alianzas internacionales que han dejado en el ambiente la sensación de que hay dos personalidades y dudas acerca de cuál será la que al final gobierne. Si mantiene en alto la bandera de la lucha por la implantación de la justicia social, el abatimiento de la pobreza y de la inequidad social, y la elevación de la carga tributaria. ¿Se lo consentirá la oligarquía? ¿O le sucederá lo que a Alfredo González Flores? Se rebelaron ante la Reforma Social del presidente Calderón Guardia y de no haber sido por la cojudez de José Figueres, presidente de la Junta de Gobierno, la hubieran echado abajo. Sí, la Reforma Social con toda la institucionalidad que le acompaña, la creación de la Universidad, del ICE, del INVU, del Consejo de la Producción, de todo aquel modelo de Estado que hizo grande, ejemplar y diferente a Costa Rica, eso que nos dio crecimiento, progreso, equidad, alfabetismo y seguridad ciudadana. Lo que la oligarquía les ha negado a muchos pueblos latinoamericanos, el peruano entre ellos.

Alvaro Madrigal