Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 3 Julio, 2014

“Tan linda es mi Costa Rica que la Virgen de los Ángeles bajó, y cuando la vio tan bonita, al cielo jamás regresó”, hermosa letra de don Mario Chacón, popularizada por el grupo musical “Los Ticos”, en los años 50.
¡Los Ticos!
Los ticos que están volviendo el mundo del fútbol al revés.
Los buscadores en Internet se recalientan y estallan porque resulta que Costa Rica es el país más buscado del planeta.
¡Dónde putas queda!
¿Cuántos equipos participan en el campeonato?
¿De dónde salieron esos jugadores?
¿Dónde juegan y cuánto ganan?
Los discípulos de Jorge Luis Pinto, que no visten esmoquin sino uniformes de fútbol, se convirtieron en los mejores embajadores de la nación en cosa de tres semanas.
Cuánto se hubiera deseado semejante éxito don Chalo Facio, quizá el máximo exponente de nuestra diplomacia.
No sé si habrán notado los costarricenses, cómo la mayoría de los medios de comunicación criollos, han aprovechado esta hazaña para proyectar absolutamente todos los ingredientes que se echaron en la olla del triunfo, hacia un cambio radical en los destinos de la Patria.
Se han encendido muchísimas luces en el sentido de que lo hecho por Jorge Luis Pinto, los jugadores y parte de la dirigencia, debería ser copiado específicamente por quienes nos gobiernan a partir de mayo, en procura de idéntico éxito.
La ocasión es propicia, porque la hazaña del Mundial va aparejada con el arranque de un nuevo gobierno, que se basó para conquistar la Presidencia en la palabra cambio.
¡Vamos a cambiar esta Patria!, gritó don Luis Guillermo Solís.
Ahora... ¿qué mayor cambio que el logrado por Pinto?
¿Pero, cuáles fueron las verduras que lanzó el colombiano a la olla de carne?
Trabajo, muchísimo trabajo; planificación; disciplina; responsabilidad; estudio, mucho estudio; lealtad; sentido de pertenencia; fe y confianza en sí mismos; cero complejos de inferioridad; honestidad.
Si cada costarricense en el metro cuadrado en que habita, labora o se desarrolla, hace lo mismo que Pinto inculcó a sus alumnos y si el Presidente de la República logra que sus subalternos trabajen igual que los de Pinto, a esa hermosa Costa Rica en la que se quedó viviendo la Virgen de los Ángeles no la para nadie en el mundo, amparados a una serie de factores geográficos, culturales, educativos, estructurales, anímicos que nos sitúan en el planeta como un país distinto que lo tiene todo para arrancar pero hacía falta que alguien metiera “primera”.
¡Bueno; el auto arrancó en Brasil!

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