Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 7 Octubre, 2009



Discípulo eficiente de Bora Milutinovic, su alumno de menor edad en la fiesta italiana, a la que el serbio gitano invitó a los seleccionados costarricenses a divertirse en el máximo escenario mundial, Ronald González reedita 19 años después gesta similar.
La conformación de los grupos; los resultados y la llave, colocaron a Costa Rica en la segunda fase al frente del enemigo ideal: el anfitrión.
Esto les aseguró jugar en el gran escenario, repleto con 70.000 almas apoyando al equipo casa; mejor velada no se podía presentar y como los alentó Bora en Génova, el “Carasucia” les repitió ayer en El Cairo: dejen la presión en el vestuario y salgan a disfrutar.
¡El mundo entero los mira!
¡Todo es ganancia!
¡A vacilar!
Y vaya que lo lograron.
Cuatro hombres juntos en el centro de la defensa, formaron un bloque que nos hizo recordar a Róger Flores, Mauricio Montero, Ronald González y Héctor Marchena. Desde luego que nos referimos a José Mena, Roy Smith, Carlos Hernández y David Guzmán.
Por los carriles, la Selección de Ronald cuenta con mejor técnica y proyección ofensiva que la de Bora, porque los laterales Cristian Gamboa y Bryan Oviedo son más hábiles para ir al ataque que Germán Chavarría y José Carlos Chávez Innecken, hombres más de marca.
Recordemos que en Italia, Costa Rica jugó con líbero (Flores), en cambio en Egipto lo hace con línea de cuatro, lo que provoca otra variante táctica en la cintura.
Ronald “Policía” Gómez jugaba más unido a Marchena, como medio de marca, que a Juan Cayasso y Oscar Ramírez, en cambio, el sistema táctico de González en este Mundial es más claro, un 4-2-3-1 que une en la cintura a Marco Ureña, Diego Estrada y Diego Madrigal, para que Josué Martínez, solitario en ataque, cumpla funciones idénticas a las de Claudio Jara en el verano italiano.
En todo caso, comparaciones aparte, el partido de ayer de Costa Rica contra Egipto, histórico por lo que el pasaporte a cuartos de final significa, fue un dechado de virtudes de un seleccionado costarricense básicamente sincronizado, elemento clave en cualquier disciplina colectiva.
Cimbraron las pirámides y los faraones se quedaron mirando cómo pisaban sus alfombras estos pequeños gigantes, metidos a grandes. ¡Y, lloraron!

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