Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 19 Noviembre, 2008

NOTA TANO

El fútbol centroamericano es de baja calidad y parejo; durante muchos años he mantenido la impresión de que Honduras es el que lo juega mejor, seguido por Costa Rica.
Guatemala y El Salvador mantienen un raquítico equilibrio en que, por etapas, uno supera al otro y viceversa.
Desde luego que esta evaluación personal puede estar errada y que sean muchísimos los que consideren el fútbol costarricense como el más destacado del área, sobre todo por su presencia en campeonatos mundiales, a los que catrachos y cuscatlecos son más ajenos, mientras que los chapines, aún no asisten.
Hoy termina una fase clasificatoria de Concacaf para la Copa del Mundo en Sudáfrica; en las primeras de cambio y fiel a su historia, la selección de Guatemala virtualmente se despidió del torneo; Honduras está en alitas de cucaracha, obligada a derrotar a México esta noche, mientras que Costa Rica y El Salvador, que se enfrentan también hoy en juego de trámite, se clasificaron anticipadamente.
¿Por qué sucumbió Guatemala; se le dificulta la clasificación a Honduras y en cambio, ticos y salvadoreños la ganaron caminando?
Por la composición de los grupos.
Esta es la respuesta.
El Salvador y Costa Rica se sacaron la lotería cuando la FIFA introdujo las bolitas en las bolas de cristal y la suerte se volcó de su lado.
Ubicados Estados Unidos, México y Costa Rica como cabezas de serie, el azar se jugó su propio partido y lanzó a un grupo de muerte al lado de los mexicanos, a Honduras, Jamaica y Canadá. Después de cinco fechas, los catrachos precisamente pagan la dureza de un grupo, donde se cayeron sorpresivamente los canadienses, mucho más fuertes en otras eliminatorias, pero se rebelaron los jamaiquinos, con posibilidades aritméticas de sobrevivir, depende la combinación de resultados de esta excitante última fecha.
En la otra urna de cristal, el amo del fútbol del área, Estados Unidos, vio aterrizar en sus predios a las selecciones de Cuba, Trinidad y Tobago y Guatemala, donde, similar al otro grupo, se derrumbaron los cubanos; reaccionaron vigorosamente los trinitarios en las dos últimas fechas y se cayeron al final los chapines, al punto que le basta un empate hoy a Trinidad ante Cuba, para clasificarse al lado del coco de barras y estrellas.
Guatemala se clasifica si derrota de visita a Estados Unidos y Cuba hace lo propio en Trinidad, una doble misión más que imposible.
Entonces, mientras Honduras y Guatemala caminaron sobre territorio repleto de espinas, la selección de El Salvador, de inferior capacidad a la hondureña y de similar nivel que la chapina, se dio un bello paseo turístico a las islas de Haití y Surinam para amarrar, junto a la favorita Costa Rica, una clasificación que a las dos selecciones les puede resultar engañosa, si no reconocen sus dirigentes el fácil sendero que les tocó transitar.

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