Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 10 Septiembre, 2018

Urge hallar volantes creativos con chispa ofensiva

Lo mejor que dejó la presentación de la Selección Nacional en su partido contra Corea del Sur, fue el impecable trabajo de Esteban Alvarado en la portería.

Desde que le atrapó un centro puro veneno al carrilero Lee a los siete minutos de acción, comprendimos que teníamos portero de clase en el marco.

Luego se lució con nuevas intervenciones, sobre todo un mortero que le desvió al capitán Song en el minuto 27. Hablando de Song, y con todo respeto hacia los nuestros, qué diferencia de jugador, cómo se echa al equipo sobre su talento, cómo lo empuja y arrastra hacia posiciones ofensivas, detalle futbolístico del que carece el seleccionado nacional.

La línea de cuatro se la jugó.

Los cuatro guerreros que ubicó el técnico González en defensa lo hicieron bien. Gamboa, Duarte, Calvo y Oviedo ya tienen mucho recorrido con la Tricolor y no desentonaron ante la explosividad de los asiáticos.

Nuestros problemas arrancan con David Guzmán, que pega mucho, que marca y recupera bien, pero ya con posesión de pelota, el 80% de sus servicios o es para atrás o de forma horizontal. Ahí es donde Costa Rica se para, se frena, se estaciona.

En Rusia, Celso Borges no tuvo un buen Mundial y ante Corea del Sur, el joven Allan Cruz apenas tuvo tiempo de acomodarse para tratar de frenar la avalancha coreana y no pudo ni siquiera pensar en construir fútbol.

Allan, sin embargo, no hizo un mal partido. Tampoco jugó mal, Jimmy Marín, pero el fútbol que generan no pesa en ataque. Nos urge encontrar un nuevo Bryan Ruiz en su mejor momento.

Elías Aguilar de nuevo no fue el 10 tan anhelado; tuvo un par de ocasiones en que trató de ir a más y driblar sus marcas, pero fue atrapado.

Y el binomio de ataque no fue alimentado; a Daniel Colindres le llegó poco juego y recostado por el sector izquierdo en su posición habitual apenas penetró en un par de oportunidades. Mayron George no fue explotado ni por arriba, ni por abajo y si lo vimos fue en posiciones defensivas.

El fogueo contra Corea del Sur, que se perdió 2-0, de nuevo desnudó la máxima falencia actual de nuestro fútbol. Más que nos falte un delantero centro tipo Álvaro Saborío, tan añorado, lo que urge es encontrar jugadores en el medio campo con el suficiente talento, magia, instinto y técnica para generar fútbol ofensivo.

En ataque, la Selección Nacional sigue siendo menos peligrosa que un ataque de amebas, con el perdón de estas.

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