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Lunes, 18 de marzo de 2019



EDITORIAL


No puede haber doble moral

| Lunes 28 junio, 2010




Costa Rica tiene mucho que ofrecer y no necesita bajar esos peldaños hasta caer en la zona en donde perdería todo su buen nombre

No puede haber doble moral

El buen nombre de Costa Rica en el exterior, como paraíso tropical, es algo que debemos cuidar y hemos de poner todo el empeño necesario en combatir cualquier situación que pueda manchar esa buena imagen si pretendemos ser respetados, admirados y tomados en cuenta cada vez más por el turismo internacional.
Si la llamada industria sin chimeneas puede ser una fuente de riqueza sostenible, generadora de empleo y valioso recurso para conservar nuestras mejores tradiciones y la biodiversidad, esto no se puede arriesgar contaminándolo con otro tipo de ofertas como la del llamado turismo sexual.
Esta es una oferta que puede implementarse en cualquier parte y abundan en el mundo sitios que ya han adquirido fama de ser centro de estas prácticas que no hacen más que bajar su categoría a una posición desafortunada.
Costa Rica tiene mucho que ofrecer y no necesita bajar esos peldaños hasta caer en la zona en donde perdería todo su buen nombre, labrado con enorme esfuerzo a lo largo de los años por antepasados que sacrificaron mucho y trabajaron con tesón hasta lograrlo.
Sin embargo, si no se quiere correr ese riesgo se deben tomar medidas. No es posible mantener una doble moral. O abrimos nuestro país con una oferta que atraiga a todo el mundo, en donde las familias se sientan privilegiadas de venir a conocer nuestras bellezas y riquezas naturales y la infraestructura que tenemos para recibirlas como buenos anfitriones, o permitimos que ciertas prácticas echen todo a perder.
Hoteles, restaurantes, agencias de viajes, medios de transporte y cualquier tipo de empresa y personas al servicio del turismo son los principales responsables de velar por que la realidad no permita que se divulguen datos como los que aparecieron en estos días en un informe publicado por el Gobierno de Estados Unidos, que nos muestra como un país en donde nacionales y extranjeros son víctimas de la trata de personas para el comercio sexual.
En todas partes del mundo se da la prostitución, legal o ilegalmente. En muchos lugares, lamentablemente, ocurre la trata de personas con estos fines. Corresponde a las leyes y a las autoridades perseguir y acabar con esas prácticas. Pero es nuestra responsabilidad que Costa Rica no sea conocida como un lugar en el que se propicia el turismo sexual.