Nestlé debe justificar el gusto de los inversores por los dulces
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El repunte en el precio que registraron las acciones de Nestlé el jueves se parece a un triunfo de la esperanza sobre la realidad.

La mayor compañía de alimentos del mundo informó su crecimiento de ventas más bajo para el primer semestre desde el año 2009, en tanto lucha por elevar los precios. Sin embargo las acciones subieron hasta en un 1,3%.

Los inversores están apostando a que las condiciones más duras darán pie para que el nuevo máximo responsable Ulf Mark Schneider realice rigurosos cambios. Su vasta experiencia al mando de Fresenius, el mayor proveedor de atención sanitaria de Europa que cotiza en la bolsa, coincide con el creciente interés de Nestlé en la salud y el bienestar.

El ejecutivo debería partir por eliminar la comida congelada en Estados Unidos, sector donde el crecimiento ha sido persistentemente bajo, y también debería descartar algunos de los productos de confitería, donde KitKat es el único vendedor estrella.

Ninguno de esos productos calza con el enfoque de Nestlé en materia de salud. Y los confites están en la línea de fuego de los impuestos al azúcar.

Nestlé ya está colocando su negocio de helados fuera de Estados Unidos en una empresa conjunta con R&R, pero los activos de helados de Estados Unidos aún deben ser abordados, al igual que otros productos, como las comidas preparadas.

De hecho, existen ciertas similitudes con Unilever. Posee un negocio de untables bastante lento como es el caso de la margarina, donde Gadfly sostiene que se debe reducir el nivel de grasa. No obstante, su enfoque en las categorías de más rápido crecimiento, como el cuidado personal de alta calidad y su vocación de innovar hacen que sea una mejor apuesta. A estas alturas pareciera que Nestlé no merece estar en una posición de liderazgo.


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