Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 29 Julio, 2015

Aunque vivamos tiempos de polarización y descalificación, de mezquindad y miopía, hay mucha gente capaz haciendo lo mejor por la institucionalidad costarricense

Hablando Claro
Negociación que trasciende

“En este negocio tan competitivo tiene que reinar la prudencia”. La oración así suelta puede aplicarse casi a cualquier ejercicio empresarial, pero dicha por el líder de Unebanco, el Sindicato de Trabajadores del Banco de Costa Rica, don Roger Muñoz, adquiere toda dimensión en términos del desafío de entrarle con guantes, escalpelo y mucha habilidad, destreza y conciencia de la situación, a la renegociación de la tercera convención colectiva denunciada de esta entidad bancaria de bandera nacional.
Este sindicato, conjuntamente con la directiva y particularmente con su presidenta, se sentó a negociar sobre la base del conocimiento del negocio, es decir, de los derroteros que plantea la competitividad bancaria en la coyuntura de la situación económica del país.


Llevan seis meses en la tarea y el acuerdo hasta ahora delineado —que tardará dos años en ejecutarse por completo— contempla variar los términos de la liquidación de cesantía, eliminar los incentivos por resultados, reducir el valor actual de las horas extras y formular un paquete de incentivos de retiro anticipado para empleados con más de una década.
Y es que según Muñoz, un sindicalista salido del molde (empleado de 33 años en el banco que empezó como operador de radio, llegó a ejecutivo y se mantiene aún en su agencia de Pérez Zeledón), “la justicia social no se defiende con abusos”.
Contundente. En su convicción, para asegurar la estabilidad laboral de la planilla de los más de 4 mil trabajadores, resulta imperativo proteger la solvencia del banco y sus planes de futuro.
Claro, esta cuota de responsabilidad de los empleados no se da en el aire. Es la contrapartida a un proceso serio de racionalización que inició hace un año la nueva dirección con disminución de los salarios gerenciales, recortes en alquileres y reducción de pautas publicitarias. Todo para reconducir a la entidad en la búsqueda de metas de mayor eficiencia para hacerlo más atractivo con el desarrollo de nuevos productos.
Al líder sindical no le duelen prendas. Asegura que la negociación tuvo “perfume de mujer”, en alusión a la presidenta directiva Paola Mora Dominelli. No parece por tanto casual que un banco con 138 años de historia tenga por primera vez una mujer a la cabeza.
Ella asegura que con el norte claro de este empeño de mejoramiento se llevó adelante una negociación “sin dobles discursos y con mucha transparencia”.
“Lo más importante es la actitud… trabajadores con bandera de defensa de la institución”, agrega, porque, como bien dice Roger Muñoz, la carrera bancaria no es de relevos, sino de resistencia.
Para unos y otros ha sido hora de ponerse a prueba.
Su ejemplo, el ejemplo de la directiva, la gerencia y el sindicato de trabajadores del BCR es un rayo de esperanza para todos. Nos confirma que aunque vivamos tiempos de polarización y descalificación, de mezquindad y miopía, hay mucha gente capaz haciendo lo mejor por la institucionalidad costarricense. Enhorabuena por el BCR y el país. Y gracias por eso. Lo necesitamos.

Vilma Ibarra