Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 24 Noviembre, 2014

Costa Rica debería adelantarse y construir las instalaciones para traer de México, Trinidad y Tobago, Colombia o Estados Unidos, gas natural licuado


DISYUNTIVAS

Necesitamos gas para la electricidad y la industria

Las nuevas tecnologías para extraer el gas de esquisto (shale gas en inglés) determinan precios más bajos para los combustibles en EE.UU. Eso incrementará la capacidad competitiva de ese país. Y se puede lograr sin contaminar fuentes de agua.
Este fue uno de los temas analizados en el Foro Atlántico de Energía realizado en Quintana Roo, México, los días 8 y 9 de este mes, en el contexto de la Iniciativa de la Cuenca Atlántica que hemos venido desarrollando desde hace cuatro años bajo el liderato del expresidente Aznar de España y la Universidad Johns Hopkins.
Esta diferencia se muestra por ejemplo, en que mientras en EE.UU. entre 2005 y 2012 el precio de la electricidad se ha mantenido constante, en Europa ha aumentado un 40%.
En Costa Rica el costo de la electricidad para uso industrial ha aumentado un 38% en colones constantes de 2005 a 2013, con grave perjuicio para nuestra competitividad. También ha aumentado para los hogares y dañado directamente al consumidor.
Ese aumento en el costo del fluido eléctrico se da por una mayor generación de electricidad con carburantes y por el encarecimiento —hasta hace unos pocos meses— del petróleo.
A principios de este siglo se generaba con recursos renovables más del 98% de la electricidad y exportábamos excedentes. Ahora más del 10% se genera quemando petróleo. Y contaminamos más.
Para cambiar esa circunstancia negativa para la competitividad industrial y consecuentemente para la creación de puestos de trabajo formales bien remunerados, es preciso, por una parte, permitir que aumente el porcentaje de electricidad generada por privados de fuentes renovables. Esto permitiría desarrollar proyectos hidroeléctricos con bajos costos de producción, bien con represas pequeñas, o bien a ras de agua.
Claro que se requeriría compensar la producción para la época de bajos caudales en los ríos, y para ello deberíamos contar con generación eléctrica por medio de gas y cerrar las plantas que usan petróleo. Y contaminaríamos menos.
Hace 13 años con el Plan Puebla Panamá se pensó en un gaseoducto que conectara México con Centroamérica para suplir gas a la generación eléctrica y a la industria. Los volúmenes bajos de uso potencial en el Istmo y la poca producción mexicana lo mostraron no rentable.
México ha realizado una extraordinaria transformación de su legislación energética, cambiando su constitución política para permitir la participación privada en la exploración y explotación de hidrocarburos. Se espera una inmensa reactivación de la producción mexicana.
Guatemala y México han acordado este año la construcción de un gasoducto que permita llevar el gas a ese país.
Costa Rica debería adelantarse y construir las instalaciones para traer de México, de Trinidad y Tobago, de Colombia o de Estados Unidos gas natural licuado (LNG) que nos permita generar el faltante eléctrico en época seca y exportar excedentes, y que nos deje una cantidad adicional de gas para el desarrollo industrial.
Habría sido mejor contar con la apertura del mercado eléctrico desde el año 2000. Pero ya que no se logró, deberíamos aprovechar la facilidad de que Recope y el ICE sean estatales para que, con invitación a inversionistas privados, se construyan las facilidades de recepción y regasificación necesarias. Y claro, mejor aún y mucho más barato sería, si contáramos con gas doméstico.

Miguel Ángel Rodríguez