Municipalidades obtienen peor calificación en cinco años
“No estoy contento con el puesto que tiene Heredia en este informe, trabajaremos en diversas áreas de acción para cambiar en el próximo informe”, afirmó José Manuel Ulate, alcalde de esa provincia. Esteban Monge/La República
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La gestión de las municipalidades va de mal en peor, ya que la evaluación de calidad de los 81 gobiernos locales fue, en promedio, de 54,3  en escala de uno a 100 durante 2016.

El desempeño fue casi cinco unidades más bajo que en 2015 y, de esa forma, se convirtió en la peor calificación de los últimos cinco años.
Dicha afirmación se desprende del Índice de Gestión Municipal (IGM), elaborado por la Contraloría General de la República.

Se evaluaron 61 indicadores divididos en cinco áreas: desarrollo y gestión institucional; planificación, participación ciudadana y rendición de cuentas; gestión de desarrollo ambiental; gestión de servicios económicos y gestión social.

Únicamente 12 ayuntamientos obtuvieron una calificación superior a los 70 puntos (mínima para considerarla como buena gestión), lo cual encendió las alarmas de las autoridades.

Por otra parte, 57 entidades resultaron peor evaluadas con respecto a 2015.



Las instituciones tienen serias dificultades para mantener servicios públicos como parques, aseo de vías y sitios de uso comunal; recolección y tratamiento de residuos. Muchas se enfrentan a la realidad de que son financieramente insostenibles y, en consecuencia, no pueden invertir en su desarrollo, indica el informe de IGM.

“Hay entidades que no cuentan con el equipo de trabajo óptimo y más bien se convierten en piedras en los zapatos de los alcaldes, nuestro cantón subió dos puestos pero no estamos satisfechos con eso”, aseguró José Manuel Ulate, alcalde de Heredia.

Algunos problemas vienen arrastrándose desde administraciones anteriores, por ejemplo el manejo del presupuesto libre, el manejo de desechos y el control interno.

Precisamente, esa última es una de las principales complicaciones para cuantificar el desempeño de los gobiernos locales: algunas no tienen en regla la información a través de sistemas digitales y por ello, desde hace un par de años, el estudio los agrupa para realizar una medición más eficiente.

Las alcaldías con mayor presupuesto, mejor Índice de Desarrollo Humano cantonal (IDHc) y menor cantidad de kilómetros cuadrados de territorio se ubican en el grupo A y conforme cambian esas condiciones se clasifican como B, C y D; siendo las de este último grupo las de menor presupuesto, bajo IDHc y mayor territorio.

La brecha en los resultados responde a las capacidades de cada municipalidad, la cantidad de recursos a su haber y el número de cantones.
De este modo, las municipalidades de la sección A fueron las mejor evaluadas en 2016, pues obtuvieron un ponderado del 65,5%, no obstante, representa una caída de casi cuatro puntos en comparación con la medición pasada.

El grupo B exhibe un descenso en la calificación promedio de 2,3 puntos respecto de los resultados obtenidos en el IGM 2015.
Su reporte actual indica una puntuación de 58 unidades.

Los grupos C y D tienen 49,5 puntos y 44,8 respectivamente; el D desmejoró prácticamente ocho puntos, la más grave.

San Carlos obtuvo el mejor rendimiento del grupo A y por ende del país, con 87,8 puntos; San José quedó en el top diez. 
“Ser la municipalidad más eficiente del país tiene doble mérito para nosotros, ya que estamos fuera del Área Metropolitana y aquí hay falta de carreteras y migración, además somos uno de los cantones más grandes territorialmente”, expresó Alfredo Saborío, alcalde de San Carlos.

“El IGM es un insumo importante para que los gobiernos locales lo utilicen para detectar las oportunidades de mejora y mejorar su desempeño ante los ciudadanos”, expresó Aldemar Argüello, gerente de área de la Controlaría.

Un detalle a tomar en cuenta en este último estudio es que se hizo en un periodo de cambio de mandato en los cantones, por lo que para muchos era la primera medición.

“El 2016 obtuvo cuatro meses con un alcalde y ocho meses con otro, en varias hubo reelección y en otros casos se dejó el presupuesto ya programado, lo cual limita la gestión”, aportó Karen Porras, directora ejecutiva de la Unión Nacional de Gobiernos Locales.

Desde las últimas elecciones municipales, la representatividad de los partidos políticos es más variada, lo que hace que la negociación en los concejos se haya vuelto más compleja y exista mayor dificultad en la toma de decisiones para ejecución de proyectos.

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