Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 3 Octubre, 2017

Mujer y política

Los partidos políticos se encuentran concluyendo los procesos internos para elegir y postular a los y las candidatas a diputadas a la Asamblea Legislativa, los costarricenses en pocas semanas contaremos con las listas de oferentes a nivel provincial y nacional, de igual forma tendremos la opción de escoger según nuestro propio criterio, como corresponde en democracia.

Gracias al voto emitido por la Sala Constitucional, será la primera vez que el pueblo costarricense contemplará la participación de un 50% de mujeres y un 50% de hombres en las listas diputadiles; la noticia es muy grata para muchas personas, e ingrata para otros, puesto que todo cambio cultural genera resistencias.

Es de suma alegría encontrar en las nóminas tanta juventud profesional participando del proceso y queriendo aportar al país, pero aún más regocijo encontrar a tantas mujeres decididas a participar en política, tarea nada sencilla cuando se consideran los desafíos y demandas que enfrentamos, y las presiones y estereotipos que debemos romper. Cito solamente algunos de ellos:

  • Ser percibidas como “mala madre o esposa” por dedicar mucho tiempo a la acción política proselitista, robando tiempo a su familia.
  • A ser calificada por su desempeño de distinta manera que a los hombres, ya que no solo debe hacer, sino también tiene que demostrar, porque a simple vista no le será reconocido su trabajo.
  • Si es muy joven, existe una presión descomunal por descalificarla por su poca experiencia.
  • La condición económica, en la mayoría de las ocasiones, es un detonante para anular su participación.
  • Tiene la exigencia de estar capacitada y contar con amplio conocimiento y liderazgo demostrado, entendiéndose que esto no es un requisito fundamental para los hombres.
  • En nuestro país, salir del patriarcado ha sido una tarea compleja; por muchas décadas, la participación de las mujeres se ha limitado a preparar los alimentos del día de las elecciones nacionales, a formar grupos de guías y cuando le va muy bien, a ser la secretaria de la agrupación.
     

Basta con vivir la experiencia de ser una mujer política, para darse cuenta de que aún falta mucho que hacer y vivir, para cambiar o erradicar esa cultura patriarcal de hombres y mujeres.

De no ser por las “acciones afirmativas” y la lucha de mujeres valientes, esta cantidad de candidatas a diputadas en puestos elegibles estaría muy lejos de ser inscrita en el mes de octubre, según lo establece el Código Electoral, y de contar con la posibilidad real de llegar a ser verdaderas autoridades en nuestro país.

Pero la buena noticia es que el país progresa en los temas de género y que las acciones afirmativas fuertemente criticadas por algunos, se encuentran más vivas que nunca, reforzando la esperanza de lograr la paridad en la Asamblea Legislativa y dar un verdadero salto cuantitativo y cualitativo en nuestra sociedad.