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Matrimonio gay y legalización de marihuana en Uruguay

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Uruguay se erigió en el segundo país de América Latina en autorizar el matrimonio homosexual y en el primero del mundo en legalizar de forma integral la producción y venta de marihuana, un tema que junto con la inseguridad en las calles promete caldear la campaña de las elecciones de octubre de 2014.

Favorecido por las políticas sociales del oficialismo de izquierdas que el año anterior habían permitido ya la despenalización del aborto, el colectivo homosexual uruguayo celebró en abril la aprobación en el Parlamento de la Ley de Matrimonio Igualitario.

Cuatro meses después, en agosto, se producían los primeros enlaces entre personas del mismo sexo, derecho del que antes de Uruguay solo gozaban estos grupos en Argentina y la capital de México, y que este mismo año fue autorizado después por Brasil.

La misma satisfacción despertó en los consumidores de marihuana la aprobación de una ley que regulariza la producción y venta de esa droga, inédita hasta ahora en el mundo porque otorga al Estado el control sobre la cadena productiva y sobre el mercado.

La medida, impulsada a mediados de 2012 por el presidente José Mujica, fue aprobada en la Cámara de Diputados el 31 de julio y en el Senado el 10 de diciembre.

Ahora solo queda saber si esa innovadora fórmula de combate al narcotráfico, más cuestionada que aplaudida dentro y fuera de las fronteras uruguayas, podrá ser aplicada con éxito y qué repercusiones tendrá a nivel interno y externo.

Dos tercios de la población uruguaya la rechazan en las encuestas mientras que la ONU ha advertido al país que está vulnerando convenios internacionales y vecinos como Brasil han expresado sus dudas sobre el éxito de una iniciativa que despierta recelo en América Latina, la región más golpeada por el narcotráfico.
 



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