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Martes, 3 de agosto de 2021



NOTA DE TANO


Mancini y Vialli, amigos de sangre

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Martes 06 julio, 2021

italia

Roberto Mancini y Gianluca Vialli, ambos de 56 años, se profesan admiración desde hace cuatro décadas, cuando coincidieron como adolescentes en Coverciano, cuartel general de la 'Azurra' en todas sus categorías.

Juntos protagonizaron los mejores años en la historia de la Sampdoria y sufrieron esa final de 1992 en Wembley, en la que el Barça de Johan Cruyff se coronó por primera vez campeón de Europa.

Ahora trabajan juntos en la moderna Italia que hoy martes se mide a España, por un puesto en la final de la Eurocopa.

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El colega Ignacio Tylko escribió esta semblanza de los inseparables compañeros.

Mancini es el jefe, el entrenador; Vialli, es jefe de delegación fichado por Roberto y representa mucho más que un cargo institucional. Es el símbolo de esta ilusionante Italia, el inspirador, el tipo que con su sola presencia encarna todos los valores de esfuerzo, rebeldía y superación que exige el deporte de alto nivel.

Su historia experimentó un giro trágico cuando le diagnosticaron cáncer de páncreas y recibía quimioterapia, cuando lo designaron como delegado jefe.

El pasado noviembre, con ocasión del partido de la Liga de Naciones ante Polonia, a Vialli se le vio en el banquillo por primera vez en casi 20 años. De nuevo, estaba junto a Mancini.

Mancini, el niño maravilloso, llamó la atención del millonario propietario de la Sampdoria, Paolo Mantovani, y firmó en el verano de 1982. En su Cremona natal, Vialli se estaba haciendo un nombre y ayudó a ese modesto club a ascender a la máxima categoría por primera vez en más de 50 años. Ya eran inseparables en la selección sub-21.

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Vialli se unió a la revolución del magnate Mantovani con 19 años. Comenzaba el mejor período de la Sampdoria en su historia. Al abrigo del gran Vujadin Boskov en el banquillo, una Serie A, la única del club genovés, tres títulos de Copa consecutivos, una Recopa, la final de la Champions... Mantovani estaba tan cautivado por su dúo de que llamó a sus dos perros Roby y Luca.

Se separaron tras esa final del 92. La 'Samp' aceptó una oferta de 15 millones de la Juve y traspasó a Vialli. Mancini también triunfó en la gran Lazio de Sven-Goran Eriksson.

En la selección, coincidieron en la Eurocopa de 1988 y el Mundial de 1990, con Italia eliminada en semifinales por la Unión Soviética y Argentina, respectivamente.

Si Italia elimina a la “Furia Roja”, de nuevo Wembley los espera.

gpandolfo@larepublica.net

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