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Jueves, 13 de diciembre de 2018



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Lula da Silva se debate entre la cárcel y la presidencia

Bloomberg | Martes 23 enero, 2018



Luiz Inácio Lula da Silva ya no es el político dinámico del pasado. A sus 72 años, tiene más canas y es un poco más débil —después de una batalla contra el cáncer y la pérdida de su esposa— y un poco menos popular que cuando arrasó en las elecciones presidenciales de 2002.

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No obstante, sigue siendo una figura dominante en la política brasileña. La recesión paralizante y el masivo escándalo de corrupción que golpearon al país después de su gobierno solo han afectado levemente su popularidad. Para millones de brasileños, él es todavía el defensor radical de los pobres. No importa que personalmente haya estado implicado en el caso de corrupción, junto con varios funcionarios de su partido político.

Por ello, un recurso de apelación que se decide el miércoles —el cual podría confirmar o suspender una sentencia de nueve años y medio de prisión contra Lula— se ha convertido en un momento crucial en la elección presidencial de este año. Si la sentencia es confirmada, Lula tendría prohibido presentar su candidatura. Pero si es suspendida, probablemente competirá y tiene una oportunidad real de ganar.

Todos en el país están nerviosos, desde la base más fiel de Lula en el noreste del país, hasta los operadores financieros e inversores en São Paulo. Estos últimos le temen a la perspectiva de una candidatura de Lula, pues creen que no estaría lo suficientemente comprometido con la austeridad fiscal necesaria para apoyar el reciente repunte del país fuera de la crisis.

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“Es una decisión tremendamente importante para Brasil”, dijo Peter Hakim, presidente emérito de Diálogo Interamericano.

Desde su condena en julio del año pasado, las encuestas han mostrado un creciente apoyo a Lula, con el último sondeo de Datafolha revelando que un 36% del electorado votaría por él.

Su rival más cercano, el diputado de la extrema derecha Jair Bolsonaro, tenía un apoyo del 18%. En contraste, los niveles de aprobación del gobierno del presidente Michel Temer caen a cifras de un dígito.

Los años de Lula en la presidencia se caracterizaron por una bonanza alimentada por las materias primas, pero la idea de un regreso del exlíder sindicalista al poder inquieta a muchos en el mercado.

Mientras su apelación se abría camino entre los tribunales, el extrabajador de fábrica recorría Brasil encendiendo el espíritu de sus partidarios con su cercana mezcla de humor, anécdotas y discurso político izquierdista. Las multitudes nostálgicas de los años de bonanza, afectadas por la crisis económica y enojadas por los propios escándalos de corrupción de la administración actual, se emocionan con sus promesas antiausteridad.


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