Lucha por la esperanza
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Lucha por la esperanza
El cierre de temporada en la MLB presagia una épica lucha por el comodín

La carrera por ganar el comodín en ambas divisiones de las Grandes Ligas sin duda tendrá un final de fotografía. A solo tres semanas del fin de la temporada regular, las posibilidades de clasificación están abiertas de par en par para algunas franquicias que no pierden el paso de colarse en la fiesta grande.
El listón del comodín supone la oportunidad de la resurrección, brinda un borrón y cuenta nueva a algunas escuadras que tal vez se sentían eliminadas en setiembre y en octubre se ven con la oportunidad de pelear por la Serie Mundial. Salvo la ventaja de localía, son novenas que arrancarán de cero, en igualdad por sus aspiraciones.

Esto se demuestra con el hecho que en los últimos diez años, en siete ocasiones el equipo del “wild card”, logró llegar a la serie final por el título y en cuatro de ellas se alzaron como campeones del Clásico de Octubre. Los actuales monarcas, los Cardenales de San Luis, son el más reciente ejemplo de ello.
Otro ejemplo, fueron los Medias Rojas de Boston del 2004, quienes tras 86 años de sequía, consiguieron el tan anhelado anillo entrando a la postemporada por esta vía y dejando atrás la famosa Maldición del Bambino que les persiguió por décadas.
La novedad de un segundo comodín para esta temporada no puede nada más que añadir picante al asunto y dotar de fuertes emociones en el desenlace, por ejemplo, el año pasado los Cardenales superaron una desventaja de más de diez juegos en su división, en detrimento de unos alicaídos Bravos de Atlanta.
Las dos divisas que sean favorecidas con el comodín en ambas ligas el 3 de octubre cuando acaba la temporada regular, jugarán un partido único entre ellas, para definir así al cuarto y último invitado por cada sector.
¿Cuál es el impacto del segundo comodín?
Primero es que hay más equipos en carrera. Hay seis equipos en la Nacional que se encuentran hasta tres juegos del actual dueño, mientras que en la Americana aparecen cinco que aún lucen con opciones, tomando en cuenta acá que ninguno de los líderes de división tiene el banderín asegurado.
El viejo circuito tiene a los Bravos de Atlanta como el líder en la pugna, sin embargo tiene pegados a los Dodgers de Los Angeles y a Cardenales, a los cuales solo supera por porcentaje, sin juegos de ventaja de por medio.
Otros como los Piratas de Pittsburgh a dos juegos, los Cerveceros de Milwaukee a dos y medio y los Filis de Filadelfia a tres, no se rinden aún, más con el todavía fresco recuerdo de la estruendosa caída de los Bravos en 2011, quienes estaban en esta misma posición el año pasado.
Setiembre es mes de milagros, pero también el momento donde la constancia debe ser el mayor aliado para no depender de ayudas divinas, por lo que en las tiendas de Atlanta conocedores de ello luchan contra los fantasmas del pasado.
Pero para los Bravos la experiencia es el mejor maestro y piensan más en el hoy que el pasado, según declaraciones de su plantilla a ESPN y a MLB.com
Mientras tanto la Americana muestra la situación igual de tensa, con los Atléticos de Oakland encabezando la lucha por el comodín hace un buen tiempo, pero con los Orioles de Baltimore pisando sus talones, entre ambos conjuntos no hay juegos de diferencia alguno.
Es necesario considerar que de sus últimos diez juegos Atléticos ganó ocho, con lo que desarrolla la confianza necesaria para estos cierres
Su lucha no es en solitario, los Angelinos de los Angeles, les siguen a dos juegos y medio, mientras que los Rays de Tampa Bay y Tigres de Detroit están tres y tres medio respectivamente.
Acá es importante considerar que en el caso de Orioles, Atléticos y Tigres pueden tener su cabeza más en ganar su división que en el comodín, lo que puede ser un factor que marque diferencias, pues ni Yankees, Medias Blancas o Vigilantes, pueden servirse aún como triunfadores de su zona.
La mesa no está servida para nadie, los juegos divisionales entre los postulantes dictarán la suerte de cada cual, pues quedan en promedio unos cinco entre cada uno de ellos, con lo que las miradas se voltearán al siempre incómodo comodín: ¿repetir la historia de Cardenales?, por qué no.

Sergio Alvarado
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