Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 29 Junio, 2011


Los diputados, ¿a quién representan?


Me gusta la idea de Francisco Chacón, del Partido Liberación Nacional (PLN), de aumentar a 75 el número de diputados. El considera que se necesitan 18 más porque hay demasiado trabajo para los que ocupan los curules actualmente. Todos sirven en varias comisiones, y están sujetos a la asistencia al plenario; deben tener tiempo para leer y estudiar la legislación que está pendiente y que pudieran tener que aprobar o rechazar. Es seguro que tiene razón Chacón y hay que tomar lo que dice en serio.
Pero favorezco la iniciativa del legislador solo si se eligen estos 75 “representantes” desde distritos geográficos específicos, donde el ciudadano vota por un solo diputado; nada de seguir con las listas partidarias provinciales como se usan ahora. Con esto de las listas, los diputados responden a la jerarquía del partido político que les colocó en el puesto; muy poca conexión existe entre estos y los votantes.
Una democracia pura sería una donde la totalidad de los ciudadanos participen en la toma de todas las decisiones; pero como hay tantos habitantes aquí en Costa Rica, actualmente se escogen 57 para que representen a los demás cuando se resuelven los temas de importancia para la sociedad. Sería impráctico en costos y tiempo que todos votaran la totalidad de los temas como se hizo con la cuestión del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. El país tiene un sistema republicano donde se eligen “representantes” del pueblo y estos votan.
Pero la realidad es que los diputados que sirven en la Asamblea Legislativa actualmente no representan a nadie y esto se evidencia por sus múltiples ausencias, por su forma de tratar al público, por su poca productividad y por su desdén en general por las necesidades urgentes de la nación.
La brecha entre los diputados y el pueblo se pone en evidencia cuando se les pregunta a los costarricenses en las encuestas de CID/Gallup el nombre de algún diputado. La mayoría no tiene capacidad de nombrar a uno de los 57. Los que sí tienen conocimientos a lo sumo pueden citar a tres. Si el ciudadano se sintiera representado, es seguro que conocería la persona en la Asamblea que es su apoderado. Sería interesante preguntar a los diputados si saben ellos a quienes representan; a lo mejor externarían perogrulladas o mencionarían a su partido, una provincia o “el bien de todos.”
La reforma a la Constitución Política para establecer distritos electorales donde un solo diputado saliera electo en general produciría cambios positivos. El diputado que representara a un distrito tendría que residir en el mismo y esto en sí provocaría un interés más intenso en sus representados. Los candidatos para el puesto de legislador en campaña tendrían que visitar a sus vecinos y escuchar sus necesidades y sus ideas para mejorar el país; quizás se comprometerían a algunas acciones.
La función de los “asesores” cambiaría drásticamente y se necesitarían más. Tendrían estos que atender a los ciudadanos que visitaran a su representante cuando este estuviera en el plenario o participando en las comités. Tendrían que dar seguimiento a las peticiones y necesidades de los mismos ciudadanos. Las funciones técnicas que ahora desempeñan los “asesores” se mantendrían, pero ahora estos también estarían más arraigados en los temas de los representados.
Con la introducción de distritos electorales desaparecerían algunos de los partidos políticos que existen a merced de los subcocientes, pero eso también sería positivo.

Carlos Denton
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