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Llegada de FAW a México, anuncia problemas para Detroit


Toronto
EFE

El anuncio de que el grupo chino FAW montará una planta de producción de vehículos en México es una señal más de que los fabricantes estadounidenses de automóviles se enfrentan a un futuro cada vez más lleno de dificultades.
FAW se unió con el grupo mexicano Elektra, el mayor productor de electrodomésticos de México, para crear una factoría en el estado de Michoacán que empezará a montar vehículos chinos en el 2010.
Con una inversión de $150 millones, la planta de FAW-Elektra tendrá una capacidad de producción de 100 mil vehículos y esta es la primera vez que un fabricante chino de automóviles se instala en el país latinoamericano.
El objetivo de la empresa conjunta es producir coches un 10 por ciento más baratos de los que se venden actualmente en el país.
Pero, aunque FAW, el segundo mayor fabricante de automóviles en China ha señalado que el mercado para los productos que salgan de la factoría de Michoacán está en Latinoamérica, la realidad es que a medio plazo los ojos chinos están puestos en Estados Unidos.
Lo interesante es que en las últimas semanas altos funcionarios chinos se han desplazado hasta Detroit para tranquilizar a los tres grandes fabricantes estadounidenses (GM, Ford y Chrysler) con el mensaje de que el gigante asiático no quiere entrar de forma masiva en Estados Unidos, al menos de momento.
El embajador chino en Washington, Zhou Wenzhong, afirmó a mediados de noviembre en Detroit que no cree que “en mucho tiempo tengamos la capacidad, así que la noción de que coches baratos hechos en China vayan a inundar el mercado estadounidense no es real en este momento”.
Igualmente, Lin Zhang, gerente general de la marca Chery International, el mayor fabricante independiente de vehículos de China, dijo que la empresa esperará a entrar en Estados Unidos y Europa hasta que mejore la calidad de sus productos.
Zhang afirmó que “sin duda, Estados Unidos es el mercado más competitivo y el más exigente en todo el mundo. La clave es valorar de forma continua nuestros productos y capacidades hasta que nos sintamos listos”.
Los analistas están de acuerdo con Wenzhong y Zhang en cuanto a que los fabricantes chinos, que tienen problemas para vender sus productos autóctonos en China donde los consumidores prefieren vehículos occidentales o japoneses, no están listos para competir en el difícil mercado estadounidense.
Muchos ponen el ejemplo de Yugo, el vehículo de la entonces Yugoslavia, que en los años 1980 intentó penetrar en el mercado estadounidense con un pequeño coche mucho más barato que el de los fabricantes estadounidenses.
La aventura de Yugo nunca tuvo realmente posibilidades de salir adelante ante los graves problemas de calidad del vehículo.
Pero, también se sabe que es una cuestión de tiempo a la vista de la curva de aprendizaje de los fabricantes chinos, comparada con la de los japoneses y surcoreanos.
Especialmente porque los ingenieros chinos se están beneficiando de la intensa cooperación que disfrutan con las principales marcas occidentales y asiáticas, y las empresas cuentan con un impresionante poder financiero.
Así que la estrategia a corto plazo de FAW, Chery y otras de las marcas chinas es concentrarse en los mercados emergentes, especialmente Latinoamérica, Asia, África y el Oriente Medio para ganar experiencia y aprender de sus rivales. Lo que se está produciendo a marchas forzadas.
Chery ha llegado a un acuerdo con Chrysler porque el fabricante chino producirá un vehículo de pequeñas dimensiones diseñado por los estadounidenses pero para ser exportado a Norteamérica y Europa.
El acuerdo proporcionará a Chery una increíble cantidad de experiencia e información en dos de los mercados más competitivos del mundo, y Chrysler tendrá finalmente un vehículo en el segmento de pequeños coches a un precio competitivo.
La marejada china que se avecina será más evidente que nunca en el próximo Salón Internacional del Automóvil de Norteamérica que se celebrará en Detroit en enero del 2008, cuando cinco fabricantes chinos acudirán a la muestra para enseñar sus productos.
Hace sólo cinco años en Detroit nadie habría soñado con tener a los vehículos chinos en el salón más prestigioso del país.
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