Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 13 Agosto, 2009


VERICUETOS
Llamada urgente

Estaba de visita en casa de mis primos cuando a eso de las cuatro de la madrugada, minutos más, minutos menos, llamaron mi atención pasos apresurados subiendo las escaleras de manera inusual. Me incorporé en el instante en que golpeaban la puerta. ¡Tenés una llamada urgente de Costa Rica! Diay, imagínese lo que pude haber pensado en ese momento. Una “llamada urgente” de Costa Rica a las 4 a.m. Se quiere salir el corazón del susto. Con la certeza de que algo muy grave tenía que haber sucedido en la casa, bajé las escaleras de un solo brinco y llegué al teléfono soplao, como trompada de loco.
— ¿Sí, qué pasó, quién es?
— Mae, es Allan, necesito que se venga inmediatamente.
— ¿Pero, qué pasa? ¿Alguien enfermo? ¿Un accidente? ¿Qué pasó?
—No, no. Nada grave, no le pasa nada a nadie. Es que… mae, véngase.
— ¿Pero qué es la cosa?
— Mae, vea, es que es una vara de muchísima harina y necesito que se venga a asesorarme.
— Son las cuatro de la mañana aquí. Más le vale que no me esté vacilando.
— No, no. Te lo juro, es demasiada plata.
— Pero qué… ¿un contrato, un cliente grande?
— No.
— ¿Entonces?
— Mae, solo véngase ya.
— ¿Pero cómo me voy a ir así no más? ¿Ta loco o qué le pasa? Además, ni siquiera sé de qué se trata, ni sé si hay campo… los vuelos están full.
— Pague primera clase. Ya está. Yo se lo reembolso aquí. No. Olvídelo. Es más, yo mismo lo pago aquí, pero necesito que se venga inmediatamente.
— Pucha, para que su alma pague primera clase con lo agarrao que es, tiene que ser en serio. A ver ¿qué es?
— Bueno, vea, tómelo con calma. Es que juep… a mí casi me da un infarto. Ni te digo mi mujer. Está, como una cabra suelta. Solo le falta llamar al Papa para contarle. Me tiene chivísima. Chismosa. No puede quedarse callada. Le advertí que si esta vara se sabe, me puede ir feo. No ve que como está la cosa mae, hasta me pueden secuestrar. No no, cállese mae, Dios libre. Mae, yo siempre he sido un limpio… y de la noche a la mañana.
Sabe qué mae, vea, véngase ya, hoy mismo, yo ya voy a llamar a la agencia para que lo pongan en primera, yo pago, tranquilo. Y cuando arreglemos esta vara, mandamos a las rocas de compras y usted y yo nos jalamos por ahí. Yo pago todo, mae, pero porfa véngase ya.
— Cálmese. Deje de hablar tonteras. Mae despertaste a toda la familia. Si no me dice qué es la vara, cuelgo ya y me voy a rulear. Aquí tienen que trabajar mañana, bueno hoy, mae no sea desconsiderado.
— Vea papa, es que me llegó un e-mail de Nairobi. Yo no sé quién es el mae, pero me escribió este chavalo. Me dice que es un hermano cristiano y que el tata fue arrestado por una injusticia. Es que parece que el señor se murió y era del gobierno. La cosa es que el mae heredó un harinón del tata y dice que no puede sacarlo del país, y entonces quiere que le mande una información ahí, cualquier vara, y me da el 30%. Mae, son como 30 millones de dólares solo por darle el número de mi cuenta. ¿entendió?
Me está pidiendo el número para mandar la chochosca, y yo me gano una millonada mae. Mae, véngase, no ve que necesito que me asesore en qué invertir tanta harina.
— Ay Dios mío, Allan, qué maje que sos. No hay derecho, despertarme para esa tontera.
Qué maje y qué ambicioso sos. Hasta mañana.