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Liga aniquiló a guerreros
Gol de vestuario y penal obligó a PZ a guardar sus flechas
Después de que terminó el primer tiempo con empate a uno, la gradería nerviosa y el cercano futuro en la cancha incierto, al Alajuelense se le acomodaron las cosas en la segunda parte, lo que le permitió dar fácil cuenta de un Pérez Zeledón que le complicó la existencia en la etapa inicial.
Apenas en el minuto 47, un tiro libre de Diego Estrada fue rematado de cabeza por el capitán Luis Antonio Marín, débil pero bien colocado, el vuelo de Néstor Mena no alcanzó y el anfitrión se puso arriba en la cuenta.
Un cuarto de hora más tarde, aproximadamente, las agallas de Allen Guevara le hicieron ganar una pelota que parecía perdida, la retrocedió a Alpízar, este la abrió al otro costado donde Leandrinho la filtró a José Salvatierra que corría por su franja, el novato centró fuerte y la bola pegó en el brazo de Daniel Arce quien cerraba. Penal, gol de Alpízar y se acabó el partido. Un 3-1 obligaba a los ordenados discípulos de Marcelo Herrera a meter tres goles para sobrevivir, misión casi imposible, sobre todo porque se hizo evidente que los jugadores generaleños, quizá por el esfuerzo del sábado para igualar 2-2 en aquel lodazal, ayer se quedaron sin piernas. César Elizondo y Albán Gómez fueron retrato de esto.
En mucho por este detalle corporal, fue que el Alajuelense no resintió el quedarse con diez unidades, tras ser expulsado Pablo Gabas en el minuto 57 por acumulación de amarillas.
Al Alajuelense le alcanzó un mínimo esfuerzo y el derrumbe físico y moral de Pérez Zeledón para anotar el cuarto gol; error garrafal de Michael Rodríguez a quien madrugó el recién ingresado Marco Herrera; éste lo despojó de la redonda y a marco descubierto se la dio a Leandrinho para que liquidara.
Toda esta fiesta rojinegra del complemento tuvo una contraparte en el primer tiempo, dificilísimo, porque después de que José Salvatierra abrió la cuenta apenas en el minuto 8, aprovechando un rechazo de Mena a remate corto de Leandro Barrios, los guerreros sacaron su casta y hasta el final de ese primer periodo, superaron táctica, técnica y futbolísticamente a los erizos.
No solo les empataron el juego 1-1 con gol de Albán Gómez, tras remate corto de Kenneth García en un entrevero, después de acción genial de Mudarra, sino que los del Valle parecían locales y mantuvieron a los manudos metidos en su parcela.
El empate puso nerviosos a los liguistas, a los jugadores y a los aficionados; se presagiaba tormenta en la segunda parte, pero el gol de Marín trajo calma, confianza, seguridad y por añadidura otro par de “golcitos”.

Gaetano Pandolfo
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