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Miércoles, 21 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Liderazgo para la grandeza

Nuria Marín [email protected] | Lunes 20 septiembre, 2010



Creciendo [email protected]
Liderazgo para la grandeza

En 1933, en el discurso inaugural de quien llegaría a ser uno de los más importantes presidentes de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt exhortaba a los ciudadanos a no frenarse ni limitarse por el temor. Más enfático aún, exclamó: “Lo único que hay que temer es al miedo mismo”.
Sin duda se vivían tiempos difíciles. La que sería luego conocida como la Gran Depresión había significado para muchos la pérdida de sus trabajos, su seguridad económica y muchas veces incluso el no tener qué comer. Sin embargo, caer en la desesperanza o el temor no debía ser una opción personal y mucho menos colectiva.
El país no podía cegarse ante la duda ni la inacción. Por el contrario, el liderazgo y visión de Roosevelt llevó a los estadounidenses a concentrarse en sus fortalezas, capacidades y riquezas y actuar decidida y orquestadamente en la construcción de rumbos más prósperos.
Varias décadas después, las palabras y visión de Roosevelt debe ser guía e inspiración para los costarricenses. Es cierto que sentimos incertidumbre luego de una profunda crisis económica y financiera que mundialmente significó recesión, aumento en el endeudamiento, baja liquidez y pérdida de empleos, y que a todos nos ha golpeado de una u otra manera, pero también lo es que la crisis puede ser madre de grandes oportunidades.
Los costarricenses tenemos la opción de doblegarnos ante las inseguridades y los temores, o concentrarnos en cómo ser ganadores en el nuevo entorno mundial. Gracias a nuestra maravillosa gente, su coraje y talento, lo tenemos todo para ser pioneros y extraordinarios generadores de innovación y conocimiento, capacidades a las cuales se les debe dar rienda suelta y apoyar con una visión clara, un fuerte liderazgo y un entorno exponenciador.
Atrevámonos a retar los paradigmas inmovilizadores, a dejar de concentrarnos en las pequeñas diferencias que obstaculizan entrarles a grandes temas y propiciemos esperanzadores puntos de encuentro. Descartemos la miopía, la mezquindad y el pesimismo. Estos a nada conducen y nos imponen un innecesario freno en momentos en que hay una férrea competencia y el mundo vuela.
Gracias a figuras como Pepe Figueres, Calderón Guardia, Daniel Oduber, y Luis Alberto Monge no tenemos ejército, tenemos un sistema de seguridad social, contamos con un importante porcentaje de nuestro territorio destinado a parques nacionales, y la propina y el aguinaldo son derechos adquiridos. Por su visión y liderazgo creamos nuestra propia receta convirtiéndonos en un referente de paz, justicia y sostenibilidad.
Nuestro país requiere un cambio de rumbo y un liderazgo para la grandeza que alimente nuestra valentía, amor de patria y capacidad para generar soluciones efectivas y permanentes a viejos y nuevos desafíos como la inseguridad, la inequidad, la pobreza y la sostenibilidad.
Comencemos por liberarnos de esos límites que diariamente y de múltiples formas nos recetan o nos autoimponemos. Hagamos un alto en el camino, y atrevámonos una vez más a soñar y a trabajar en grande.

Nuria Marín