Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 5 Noviembre, 2012

Licencia para vivir

Entre tantas leyes sin fundamento que se proponen y discuten en la Asamblea Legislativa surgen algunas indispensables para mejorar nuestra vida en sociedad.
Una de ellas fue propuesta hace pocas semanas por la diputada Xinia Espinoza, del Partido Liberación Nacional, y su colega, José Roberto Rodríguez, de la Unidad Social Cristiana.
Ellos propusieron una nueva regla fundamental: obtener una licencia que nos autorice a tener mascotas.
¡Absolutamente lógico! Si tenemos un permiso para conducir ¿cómo no vamos a necesitar uno para el cuido de animales?
Así como las licencias de transportes se dividen según el peso del vehículo que uno maneje, supongo que las licencias para mantener bichos, dependerá del peso de los mismos. Si uno quiere tener un elefante (yo no, pero tal vez Africa Mía) requerirá de una C4. Tal vez a partir de los perros de gran tamaño se empiece por la B4. ¿Y con los peces? ¿Bastará una A1?
Me preocupa la burocracia. Tengo dos gatos y una tortuga. No son míos. Son de mi hija, pero como es menor de edad, la licencia me va a tocar a mí. ¿Cuántos papeles voy a tener que llenar para que me autoricen la tenencia de mascotas? ¿Pasaré el análisis sicológico? El económico lo pierdo de fijo. ¿Tendré inteligencia animal? ¿Observo lo suficiente a mis mascotas como para conocer sus particularidades?
Hace 15 días Luna, la tortuga de Valeria, volvió a escaparse de su hábitat. Su cerebro reptílico no le permite comprender que su supervivencia depende del agua de su entorno y la comida que yo le doy. ¿Y si se muere seca entre mis zapatos a causa de su estupidez milenaria? ¿Me acusarán ante los tribunales y me quitarán la licencia mascotil? ¿O solo la que me permite tener tortugas?
¡Dios, no podré dormir! Mi primer gato se me murió. Mimo. Me gustaba y lo quería muchísimo. Sabía poco y nada de la vida gatuna. Posiblemente su muerte fue a causa de mi ignorancia. ¿Sería condenada ahora por ese crimen?
Los legisladores han sido cuidadosos en su propuesta e impiden que personas condenadas por “delitos de homicidio, violencia doméstica, lesiones, narcotráfico, delitos sexuales, asociación ilícita o robo” tengan mascotas. ¡Por ese lado me salvo!
Un momento,… ¿a nadie se le ha ocurrido extender un permiso para la paternidad o maternidad? ¿Acaso el instinto maternal o paternal es inherente a la condición humana? Las leyes protegen a los infantes de los daños físicos (no de los sicológicos) a posteriori, no a priori. ¿De verdad cualquiera puede ser papá o mamá, solo por el hecho físico de poder concebir? ¿No sería prioritaria una licencia para tener un hijo?
¿Y para ser diputado? Los requisitos son mínimos: tener 21 años y ser nacional o con más de diez años de naturalizado. O sea menos de lo que se le pide a un policía.
Entonces… cualquiera puede ser padre o madre, la mayoría puede aspirar a una curul, algunos pueden ser policías y, si se aprueba la nueva ley, pocos serán los candidatos a ser dueños de una mascota.
El orden de las prioridades es… ¿absurdo? ¿O divago?

Claudia Barrionuevo
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