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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Las promesas de campaña

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 29 noviembre, 2017


Las promesas de campaña

¡Estamos en la época de las promesas de campaña! Entre la publicidad orientada a ayudar a las empresas a capturar la porción más grande posible de los aguinaldos, también se oyen las voces de los pregoneros políticos. Estos últimos prometen un aeropuerto nuevo en Orotina, trenes, carreteras, escuelas, empleos, disminución en la delincuencia y la eliminación de la pobreza; ninguno explica cómo piensa pagar por estos proyectos, tomando en cuenta que el Estado no tiene dinero. ¡Hubo un candidato presidencial que hizo más de 1.000 promesas!

Hay un dicho y es que “las promesas de campaña son como las de la cama.” El que las escucha sabe que es improbable que se cumplen pero “quiere creer”. Es duro porque ya “le ha metido el cuento” tantas veces que es fácil caer en el cinismo.

De vez en cuando aparece un candidato presidencial que es tan hábil en su oratoria y tan fluido y coherente que logra superar las barreras y convencer a los más duros y resistentes. Tal fue el caso con el que ocupa la oficina principal en Zapote hoy. Cuando no hubo el cambio prometido un resultado es los queloides políticos y emocionales, que todo adulto costarricense lleva después de tanta decepción con las promesas, aumentaron y se endurecieron a tal punto que para los de esta temporada es más difícil el convencimiento. Especialmente cuesta arriba es para el candidato del PAC.

Les ayuda a los 13 hombres (no se ofreció ninguna mujer) el hecho de que hacen campaña en una época de esperanza para la mayoría. Los aguinaldos, los villancicos, las fiestas, las vacaciones de los niños, los tamales, los regalos y las luces contribuyen a formar un ambiente festivo. Cuando aparecen estas figuras sonrientes, saludando a quien se ofrece, besando bebés, abrazando y exhalando frases de amistad y alegría, preguntando si están bien y prometiendo “el cielo y la tierra”, algunos los puede confundir con San Nicolás.

El problema es que el día de la elección cae al peor momento en lo que es “la cuesta de enero”. Muchas de las cuentas de los gastos de diciembre vencen a finales de ese mes y muchos se estarán sintiendo más despilfarrados que en cualquier otro momento del año. Las mismas promesas de diciembre no caen tan bien en enero; pero los políticos exitosos exhiben la capacidad de urdir otro tipo de compromiso en enero. Hablan de ayudas personales con programas nuevos, del alto costo de la vida y como lo van a controlar, el hecho que los salarios no logran producir una vida decente para los votantes endeudados y que van a luchar por sueldos “decentes” para sus seguidores. El problema por supuesto es que todo esto también lo han escuchado los que están tratando de conquistar.

Llegará el día de la votación y más de uno declarará que no sabe por qué va a las urnas, que “todos son la misma cosa”. Pero al fin son ticos y creen en la democracia.

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