Francisco Villalobos

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Martes 5 Octubre, 2010


La ley está muerta si no se interpreta


Sin duda el tema fiscal puede convertirse en desincentivo para nuestras empresas cuando intentan salirse del reducido mercado local o para las que procuran ubicar en Costa Rica su centro regional de servicios. Veamos: una empresa local que procesa datos para reclutamiento y evalúa posibles candidatos para puestos claves de una empresa que opera en la región, el servicio se presta desde Costa Rica. Aquí se recopila la información, se llevan a cabo las evaluaciones a los candidatos y se preparan las ternas de elección para ser sometidas a los países. Efectivamente el servicio se ejecuta aquí y es pagado desde los países pues se afecta el presupuesto de cada jurisdicción para la que sea el puesto requerido. Al pagarle a la empresa costarricense, los países deben retener impuesto de renta.
Igualmente recordamos el caso de una empresa cuya casa matriz está en Estados Unidos y debe cargar a las filiales unos montos por IT, RRHH, Auditorías SOX o FIN 48. No se diga de los montos por utilización de licencias de software o marcas. Todos estos rubros llevan aparejadas unas retenciones que pueden hacer prohibitivos esos pagos, en algunos casos, requisitos corporativos que no pueden ser obviados por las operaciones locales.
Recientemente nos sacudió un oficio extraño (686 - 2010) de la DGT donde ha considerado gravable con impuesto de remesas al exterior, el pago que desde Costa Rica se hace por el desarrollo, en el extranjero, de plataformas e interfaces GPS para ser utilizadas en el país, porque van a ser aprovechadas en el país. Esta posición que atrae la prestación de un servicio, por ser aprovechado en Costa Rica, convierte nuestro sistema de territorial a mundial y hace más difícil vislumbrar a Costa Rica como centro de servicios regionales, a falta además de una red de convenios que eviten la doble imposición.
Es ante tales obstáculos que surgen preguntas como estas: ¿Conviene abrir entidades jurídicas en cada país? ¿Cuáles son las complicaciones que eso implica y el costo de hacerlo de esa forma? Y lo más peligroso de todo, ¿conviene recomendar a Costa Rica como centro regional para el manejo de las finanzas regionales? Si al cobrar a los países no tenemos créditos fiscales por los montos que nos retienen y si al pagarle a la casa matriz ciertos rubros normales, como desarrollo de interfaces o servicios corporativos, debemos retenerles impuesto de renta, estamos condenando a Costa Rica a no ser tampoco el lugar más eficiente para ser centro regional de servicios, y todo, escúchese bien, por la interpretación de las autoridades y no solamente, por la desidia del legislador, para quien nunca es apto ningún momento para una reforma en impuestos, o la impotencia del ejecutivo ante la imposibilidad de aprobar reformas fiscales. La ley está muerta si no se interpreta, pero se le mata igualmente cuando la interpretación es ilegal.

Francisco Villalobos