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La realidad es que no se ha sacado de las calles a los delincuentes, sino que continúan en ellas asaltando y matando gente

La inseguridad sigue

Como lo señala una nota de este medio ayer, una sombra de desconfianza cae sobre la Asamblea Legislativa aunque esta haya realizado importantes tareas en estos primeros 100 días de ejercicio del poder.
Los congresistas, desde el inicio mismo de la presente administración, dieron un paso estratégicamente desacertado y le resulta difícil a la población olvidarlo.
A pesar de la tradición costarricense de que ningún escándalo dura más de unos pocos días, querer autoaprobarse un enorme aumento de salario (del 70%) en momentos en que se aguantaban las consecuencias de la crisis económica, fue una falta de tino insólita.
Pero esta no es la única falta que la población les cobra a estas alturas a los legisladores. El principal y gravísimo agobio que viven los costarricenses hoy es la inseguridad.
Durante el periodo en que ya se había elegido al nuevo gobierno aunque este no había asumido aún, la presidenta Chinchilla se fue reuniendo con los diferentes líderes de oposición y ellos aseguraron que le darían sus votos ya en el Congreso para aprobar los presupuestos y lo que fuera necesario para que se tomaran de inmediato las acciones a fin de devolver la paz a la ciudadanía.
Luego la Presidenta nombró un ministro de Seguridad con amplia experiencia y condiciones para emprender sin demora esa tarea.
Sin embargo, el tiempo ha transcurrido y al menos a la vista, lo que seguimos teniendo es la escalada del crimen organizado y la continuidad del resto de delincuentes más o menos peligrosos que mantienen a la población en constante amenaza.
La realidad es que no se ha sacado de las calles a los delincuentes, sino que continúan en ellas asaltando y matando gente.
Sabemos que debe desplegarse un gran plan nacional integral de carácter preventivo, pero también que es inevitable que quienes se dedican a asaltar y matar vayan a parar a las cárceles. El mal se dejó avanzar tanto que ahora requiere cirugía mayor además de un plan preventivo para que no siga contagiando.
Esta es la principal respuesta que la ciudadanía ha esperado del nuevo gobierno sin que a la fecha se haya visto nada al respecto. Por otro lado, sabemos que nuestros legisladores han aprobado leyes importantes como los empréstitos para infraestructura, que tanta falta hace y el incremento del presupuesto para la educación, indispensable, pero resulta urgente conocer y ver aprobado el plan nacional de seguridad y más dedicación a los problemas nacionales, con menos pulsos y choques de índole política.
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