Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 6 Julio, 2016

Para crecer Costa Rica necesita vender sus productos y servicios en el exterior. Para promover esas exportaciones la costumbre en las últimas décadas a nivel mundial es remover los impedimentos al intercambio entre los países

La importancia del libre comercio

El sector productivo recibió una noticia positiva la semana pasada; Costa Rica otra vez es socio activo del Sistema de Integración Centroamericana (SICA). Los países que forman parte del Mercado Común Centroamericano compran y venden, entre ellos, más de $9 mil millones anuales; para el país las ventas a sus vecinos son de tanta importancia que es difícil comprender a un gobierno que se retira de una relación exitosa de más de medio siglo.
Parece que el presidente Luis Guillermo Solís comienza al fin a entender la importancia del libre comercio para el país que gobierna y no solo tomó pasos para reinsertar a Costa Rica en el SICA, sino que el pasado fin de semana acudió a la reunión de la Alianza del Pacífico. Allí exploró la posibilidad de que Costa Rica formara parte de esa agrupación. ¡Hasta los presidentes pueden aprender!
Se explica la acción de separación del SICA entendiendo que muchos líderes del gobierno actual, incluyendo el primer mandatario, provienen de un mundo académico de aire rarificado prevalente especialmente en los cantones de Montes de Oca y de Curridabat; estos tienden a ver a los otros países del istmo, incluyendo a Panamá, con cierto nivel de desdén, fundamentado en un “esnobismo” típico de las disciplinas sociales (sociología, historia, economía, antropología). A los países denominados como la C4 (Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala) los perciben como “subdesarrollados”, “políticamente ineptos” y “peligrosos.” En el caso de Panamá, que ha superado a Costa Rica en los últimos años en crecimiento económico, desarrollo de infraestructura, y en logros sociales, los mismos intelectuales lo tildan como “consumista,” “culturalmente inferior” y “aprovechado” (de los estadounidenses que se fueron dejando atrás infraestructura).
Lo que no entienden estos intelectuales, muchos que forman parte del Partido Acción Ciudadana (PAC), al nunca haber participado en empresas privadas, es que “el pulpero vende los productos de sus estantes con una sonrisa” a cualquiera que llega con plata en mano para comprarlos. Por supuesto estos mismos, si están un poco más a la izquierda en el Frente Amplio, percibirían a los pulperos como parte de una “burguesía” y sector mercantil neoliberal que hay que reprimir y jamás apoyar con acuerdos de libre comercio.
Los mismos de esta administración del PAC y del Frente Amplio han estado en contra del libre comercio en general; lideró el fundador del primero, Ottón Solís, la lucha contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y anunció el Presidente al llegar al poder que se oponía a formar parte de la Alianza del Pacífico.
Para crecer Costa Rica necesita vender sus productos y servicios en el exterior. Para promover esas exportaciones la costumbre en las últimas décadas a nivel mundial es remover los impedimentos al intercambio entre los países, firmando acuerdos de libre comercio. El primer acuerdo de este tipo al que entró Costa Rica fue el de SICA; está claro que ha sido un gran éxito.

Carlos Denton
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