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Martes 28 Junio, 2016

No toda irrupción tecnológica representa un dilema para el mercado de seguros, ya que la misma tecnología también está generando diversas e importantes oportunidades para el sector

La disrupción tecnológica en el mercado de seguros

El vehículo autónomo representa, sin duda alguna, uno de los tantos desafíos tecnológicos que en muy poco tiempo las empresas aseguradoras deberán enfrentar y resolver. En un escenario ideal, estos vehículos llevarán casi a cero el número de accidentes y reducirán al mínimo el costo de asegurar un automóvil. Swiss Re, una de las reaseguradoras más importantes del mundo, estima que para 2020 las primas en los 14 principales mercados del automóvil del mundo caerán en 17.600 millones. Pero el caso del vehículo autónomo representa una mínima porción del dilema, referente a la disrupción tecnológica aplicada a este mercado y su conjunción con los cambios y tendencias demográficas y socioeconómicas. En este sentido, el mercado deberá resolver el acertijo de lograr venderles seguros a los millennials, una generación que exige una interacción digital, cada vez más conectada y con fácil acceso a información sobre los rendimientos de las empresas, que además muestra fuerte tendencia por alquilar viviendas en lugar de comprarlas, y que ha adoptado los servicios provistos a través de plataformas tecnológicas de economía colaborativa (Uber, Airbnb). Si a este contexto, le sumamos, que esta industria no suele tener un contacto directo con el cliente final, el reto por innovar y adecuarse a las exigencias de un consumidor digital, es crítico. Otro frente que deben advertir las aseguradoras, tiene que ver con las llamadas fintech, estas empresas son principalmente start-up (empresas tecnológicas de reciente creación, financiadas casi siempre con capital riesgo) que exploran las rentabilidades adyacentes principalmente sobre el negocio financiero-bancario, pero que ahora están apuntando decididamente hacia el sector de seguros. El mundo de las fintech a nivel de seguros, conlleva desde servicios de seguros completamente digitales y a la carta, según las necesidades del cliente, hasta un esquema de aseguramiento, que funciona bajo el modelo P2P (peer to peer o persona a persona), donde un grupo de personas, que en principio tienen algún vínculo familiar o afectivo, se une para asegurarse entre sí, un esquema, que evidentemente margina a las aseguradoras del negocio. El mercado de seguros es quizás uno de los más regulados a nivel global. En principio, se parte del supuesto de que para poder ingresar a este mercado, se debe cumplir primero, con toda una serie de normativas y políticas que implican tiempo, formación y costo. Ahora bien, debe entenderse que las fintech procuran funcionar bajo la sombrilla de la disrupción, y que por lo tanto, no tienden a llevarse muy bien con los esquemas regulatorios, por lo que evidentemente han surgido conflictos sobre su funcionamiento y responsabilidad. Pero no toda irrupción tecnológica representa un dilema para el mercado de seguros, ya que la misma tecnología también está generando diversas e importantes oportunidades para el sector. En primer término, el Internet de las Cosas (IoT), que dispone de millones de dispositivos conectados a Internet, tal como teléfonos inteligentes, dispositivos portátiles personales (relojes, pulseras), automóviles y aparatos domésticos, los cuales generarán una colosal cantidad de datos para las aseguradoras, donde la utilización a través de la computación cognitiva de este big data, les otorgará la posibilidad de personalizar los seguros mediante la evaluación de riesgos y seguros de precios basada en los patrones de comportamiento reales en lugar de probabilidades. El tema subyacente del uso de estas tecnologías radica en el cumplimiento adecuado de las normativas de protección de datos personales, su privacidad y la seguridad cibernética de sus bases de datos. Recientemente, este diario publicó un artículo referente a la bonanza que está experimentando el sector de seguros en nuestro país; según la nota, este mercado creció un 25% con respecto al año anterior. A pesar de que los números son alentadores, el mercado debe tener claro el panorama, los desafíos hacia el sector son numerosos y cuando se trata de su relación con las nuevas tecnologías, tienen mucho camino por recorrer.

Adrián Mora Sánchez
Abogado de la División de Tecnología y Comunicaciones de Facio&Cañas