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Si nuestra educación descuida aspectos que son fundamentales, no estaremos preparados para disfrutar de un estilo de vida que nos permita sentirnos bien sin hacernos daño

La clave es la educación

Aumentan de nuevo los casos de dengue en el país y quienes se enfermen por segunda vez contraerán el de tipo hemorrágico que puede poner en peligro su vida.
Por otro lado, la obesidad es un problema que afecta ya la salud de gran parte de la población porque es el origen de muchas enfermedades y ataca ahora incluso a los niños en edad escolar.
Además, no se ha logrado aún erradicar del país la gripe AH1N1 pero los costarricenses bajaron la guardia y vuelven a toser y estornudar sin cubrirse la boca diseminando el virus que propaga la enfermedad.
El tabaco causa en el mundo alrededor de 13.500 defunciones por día según la Organización Mundial de la Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social gastó $108 millones el año pasado en tratar este mal, pero a pesar de esto los costarricenses siguen fumando.
La lista podría seguir porque es muy larga, interminable si entramos a los problemas de la violencia y la criminalidad, pero es suficiente con esto para detenernos a pensar en el factor común que tiene que ver con todo lo anterior: la educación que estamos recibiendo.
De la formación que nos den en las aulas, en el hogar y a través de los medios de comunicación depende el estilo de vida que adoptemos.
Vivimos un momento en el que los rápidos cambios y la evolución del mundo nos obligan a obtener muchos conocimientos y, especialmente, a aprender a adquirirlos. Es importante conocer idiomas y saber utilizar los avances tecnológicos para un mejor desempeño.
No obstante, si nuestro proceso educativo descuida muchos otros aspectos, que son fundamentales, no estaremos preparados para disfrutar un estilo de vida que nos permita sentirnos bien sin hacernos daño.
Mientras los gobiernos y la propia sociedad civil se preocupen solo por atacar las consecuencias de una inadecuada educación, pero no se aboquen a corregirla, es decir, a eliminar las causas, nuestra sociedad seguirá inmersa en problemas múltiples que bien podrían aliviarse considerablemente por medio de cambios en la educación y la cultura.
No solo debe aumentarse el presupuesto destinado a educación, sino ahondar y analizar en sus contenidos.
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