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Viernes 28 Julio, 2017

La seguridad ciudadana mejora con recursos

Hay mucha preocupación ciudadana por la ola de atracos y asaltos en muchas partes del país. No obstante en los últimos 30 días, los vecinos de varias comunidades en Turrialba han denunciado una cantidad de robos con mucha violencia.

Los hechos recientes, lamentables por su magnitud y por los efectos que se han desatado, han producido una reacción de la población exigiendo de manera vehemente más seguridad.

Los ciudadanos viven atemorizados entre muros, rejas y alarmas. Regresar sano y salvo a casa es una aventura cotidiana. La tasa de victimización es una de las más altas del continente americano. La seguridad privada se multiplica ante la indolencia del gobierno.

El ministro de Seguridad Pública, Lic. Gustavo Mata, ha dado una lucha incesante para que el gobierno inyecte más recursos para la contratación de nuevos policías, equipamiento, mejoras a la infraestructura y mayor capacitación para cumplir con su función primordial de protección al ciudadano.

Mucho trabajo y gestiones administrativas ha tenido ese Ministerio desde la llegada de Gustavo Mata, quien conjuntamente con su equipo de trabajo han reducido a las posibilidades ciudadanas de “sálvese quien pueda”.

También se ha visto el esfuerzo, en contener manifestaciones, en levantar bloqueos, en corretear y resguardar los lugares estratégicos para que los manifestantes lo hagan de manera pacífica y los trabajadores puedan llegar a sus trabajos de manera oportuna.

Esto supone que la seguridad ciudadana no trata simplemente de la reducción de los delitos sino de una estrategia exhaustiva y multifacética para mejorar la calidad de vida de la población, de una acción comunitaria para prevenir la criminalidad, del acceso a un sistema de justicia eficaz, y de una educación que esté basada en los valores, el respeto por la ley y la tolerancia.

La seguridad ciudadana es el proceso de establecer, fortalecer y proteger el orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población y permitiendo una coexistencia segura y pacífica. Se le considera un bien público e implica la salvaguarda eficaz de los derechos humanos inherentes a la persona, especialmente el derecho a la vida, la integridad personal, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de movimiento.

Sin lugar a dudas la seguridad ciudadana tiene que ser política de Estado y debe existir un monitoreo permanente de ella en la agenda pública. Por lo tanto un ministerio sin recursos económicos, materiales, y humanos no puede enfrentar con éxito el fenómeno de la inseguridad ciudadana.

Por último es imperativo impulsar algunos cambios para mejorar el desempeño policial:

1. Aumentar los recursos públicos
2. Mejorar la articulación del trabajo del MSP
3. Más policías en las calles
4. Evitar liberaciones escandalosas de delincuentes que echan por tierra el buen trabajo policial.
5. Mejorar sustantivamente las remuneraciones policiales

Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos El Río Pacuare