Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 29 Enero, 2018

La reducción de impuestos en EE.UU.

La más importante legislación aprobada durante el primer año de la presidencia del Sr. Trump es una muy amplia reducción de impuestos sobre la renta.

La reducción incluye una baja del impuesto sobre las ganancias de las corporaciones del 35% al 20% y la posibilidad de pasar por gastos inversiones en equipo y en construcciones con fines empresariales en el periodo fiscal en que se efectúan.

La discusión se ha centrado en el hecho de que los mayores beneficiarios directos son las personas más adineradas y las familias de los estratos más altos de la clase media de EE.UU., con lo que posiblemente aumente la creciente desigualdad que se ha venido dando en ese país.

Otros temas que han merecido debate entre economistas y las personas y grupos de pensamiento que se interesan en los temas fiscales, es el impacto de esta medida en el crecimiento de la economía de ese país, su impacto en la balanza de pagos y en el crecimiento del déficit fiscal.

Con relación al efecto sobre la tasa de crecimiento las opiniones basadas en diversos modelos y teorías económicas cubren una enorme gama. En un extremo, algunos (Casa Blanca y Robert J. Barro) consideran que el crecimiento aumentará tanto (del 3% al 5% en una década) que la mayor deuda pública se verá compensada por el mayor nivel de la producción, por lo que el impacto del déficit será nulo. Ese gran crecimiento se produciría tanto por el aumento en la inversión de las corporaciones atraídas por la baja en la tasa impositiva, como por poder —por un periodo de cinco años— pasar por gasto la inversión anual y no solo el 50% como ahora pueden hacerlo. Además, por la repatriación de los capitales ganados en el extranjero y que ahora podrán ser ingresados a EE.UU. por las casas matrices sin estar sujetas al pago de impuesto sobre esas ganancias. Se debe tomar en cuenta que aún desde este punto de vista el impacto favorable sería menor cuando se acaben las medidas temporales que el plan incluye.

En el otro extremo algunos consideran que los cambios impositivos disminuirán la tasa de crecimiento. Argumentan que la eliminación de deducciones tributarias para la clase media (en razón de que dejan de ser deducibles de los ingresos los pagos por impuestos estatales y los intereses por compra de casas) hará que disminuya la demanda agregada, mientras los incentivos para que las empresas inviertan dependen de que sientan que deben aumentar la producción, lo que proyectan que no se dará. Además los aumentos a la tasa de interés programados por el Federal Reserve Bank aumentarán el valor del dólar y el déficit en la balanza comercial, y por ello parte de la inversión empresarial se hará en equipos importados que se abaratarían. En esas condiciones, agregan los que ven con pesimismo el efecto de la reducción tributaria en el crecimiento de la economía de EE.UU., el ahorro de las empresas por menor pago de impuestos se gastaría en mayores premios para sus ejecutivos, dividendos a sus accionistas y recompra de sus acciones, con poco impacto sobre la demanda agregada.

En el medio, el Comité Conjunto de Impuestos de  EE.UU. (JCT por sus siglas en inglés) estimó en noviembre que el efecto en el crecimiento en una década sería un aumento de 0,8 puntos porcentuales, y que la deuda pública en ese lapso aumentaría en un billón (un millón de millones) de dólares

Recién ha publicado el Fondo Monetario Internacional (FMI) sus Perspectivas de la Economía Mundial: Actualización - Enero de 2018 y en ellas señala: “…los cambios en la política aumentarán el crecimiento hasta 2020, con lo cual el PIB real estadounidense sería 1,2% más alto llegado 2020 que si la modificación de la política tributaria no hubiera ocurrido”. Esto equivale a un crecimiento del PIB de 1,84 en los diez años, lo cual es una cifra intermedia entre el estimado de Casa Blanca y el de JCT anteriores a la versión final aprobada en el Congreso.

El FMI atribuye a ese efecto fiscal en EE.UU. y a su impacto en las naciones que comercian con ese país (dice el FMI: “…se prevé que la reforma tributaria estimulará la actividad a corto plazo. En consecuencia, el fortalecimiento de la demanda interna incrementaría las importaciones y ahondaría el déficit en cuenta corriente”) la mitad del aumento de 0,2 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento mundial que proyecta para 2018 y 2019.

Esas noticias son buenas para nosotros pues EE.UU. es nuestro principal socio comercial, el origen de la mayor cantidad de turistas y la nación fuente de la más alta cantidad de inversión directa extranjera.