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Según Ortega y Gasset, filósofo español, cada 30 años tenemos delante una nueva tendencia en costumbres, hábitos, música, formas de pensar, entre otras. Esos elementos que identifican un contexto también dan un posicionamiento en la historia a una generación. Hemos escuchado que los nacidos entre un año y otro son denominados por un concepto y a partir de allí las características consecuentes. Pero, ¿estamos siendo lo suficientemente críticos para identificar en qué generación estamos y hacia dónde nos llevarán las generaciones entrantes?

Las marcas, las comunidades, las compañías, las universidades e inclusive en las mismas casas de cada uno de nosotros se teje ese criterio. Podemos consultarle a una compañía de consumo masivo cómo idealizan sus estrategias para colocar el servicio o producto que ofrecen o porque diseñan su línea gráfica en determinada forma, inclusive podemos ir al otro lado de ese escenario y entender porque se da el consumo de ese servicio o producto. En ambas aristas encontraremos un factor común, las generaciones entienden y se identifican con lo que realmente les genere una percepción de entendimiento de la realidad que viven.

Suelo escuchar comentarios de jóvenes que llegan desilusionados a su casa o sus lecciones universitarias porque simplemente en su lugar de trabajo no han creado una cultura para hacerle ver que existen oportunidades de desarrollo interno. También están las jefaturas que se quedan con ese concepto en mente; “jefe” y no se convierten en un facilitador, un mentor o mentora que se acerque a las necesidades del joven y que tenga la capacidad de transmitirle su conocimiento. Pero además es vital involucrar al joven en la aceptación y entendimiento de que las experiencias son válidas para su desarrollo y que quienes las comparten se sientan comprometidos con el legado que están construyendo.

La estrategia está en vincularles, está en hacerle entender a las generaciones encontradas que es posible caminar hacia un mismo fin y que solo así, a pesar de nuestros contextos, podemos dirigir mejor la nave en la que todos estamos, el país. Ejemplos como los citados se dan en las comunidades y universidades, en estas últimas, las nuevas generaciones son formadas por docentes de distintas edades y contextos, y a los cuales hay que inculcar el valor que dan al compartir su conocimiento y al joven crearle la necesidad de alimentarse de esos años de estudio y experiencias.

La oportunidad es latente, el día a día nos lo confirma y usted y yo podemos hacer la diferencia, porque el entendimiento generacional no depende de vos, ni de ellos, depende de nosotros y la construcción de nuestro legado.

Seguíme en mis redes sociales, FB y Linkedin Bernal Fonseca, IG @bernal_fonseca; y construyamos las estrategias necesarias para avanzar
 


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