Juan Manuel Villasuso

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Martes 12 Agosto, 2008

Dialéctica
La desconcertante política monetaria

Juan Manuel Villasuso

Una de las características que debe tener la política macroeconómica es la coherencia entre fines y medios. Establecer metas concretas y utilizar de manera adecuada los instrumentos para alcanzarlas es uno de los atributos básicos de la gestión económica.
No puede pretenderse, por ejemplo, que la producción crezca a tasas superiores al 6% si no se estimula la inversión. Tampoco es posible lograr metas exportadoras del 20% si no se impulsan programas sectoriales que apoyen a las empresas para entrar en los mercados internacionales. No pueden alcanzarse tasas de inflación del 8% si la liquidez monetaria se expande más allá de ciertos límites.
Esta congruencia entre los objetivos y las medidas que se aplican constituye una regla de oro de la política económica. Sin embargo, pareciera que los jerarcas del Banco Central no se rigen por esa norma y vemos actuaciones que verdaderamente desconciertan.
En el pasado fuimos testigos y víctimas de reducciones del encaje legal que provocaron un aumento del multiplicador bancario, atizaron la inflación y elevaron las pérdidas del Banco Central. En meses recientes hemos visto de nuevo, por parte de esa institución, actuaciones insólitas en cuanto a tasas de interés, emisión monetaria y expansión del crédito interno.
En periodos inflacionarios, cuando se presentan factores que generan presiones sobre los precios, como en la actualidad las alzas en los combustibles, las materias primas y los alimentos, es de esperar que las autoridades económicas apliquen políticas restrictivas respecto a los agregados monetarios y las tasas de interés. Pero en Costa Rica sucede lo contrario.
* Durante el primer semestre de este año la emisión monetaria se ha expandido, en promedio, un 28% respecto al primer semestre del año pasado, mientras que en ese mismo periodo del año anterior el crecimiento fue de solo un 22%.
* El crédito interno total en los últimos 12 meses se ha incrementado en un 32%, porcentaje que supera ampliamente el 23% observado el año precedente. El crédito al sector privado ha tenido una expansión aun mayor del 39%.
* La tasa de interés básica tuvo una inexplicable disminución de más de tres puntos porcentuales en el primer trimestre de este año, reduciéndose del 7,25% al 4,25%, cuando lo recomendable era que aumentara.
En verdad resulta desconcertante que el Banco Central haya impulsado políticas que generan estos resultados. Más desconcertante aún si se toma en cuenta que los jerarcas del Central han insistido en que el objetivo exclusivo del Banco es mantener el valor de la moneda nacional, es decir, combatir el alza de precios utilizando los instrumentos monetarios que le son propios.
Desde el Banco se ha exigido “independencia” para que el criterio de “metas de inflación” sea el principio rector de sus políticas; y se ha reiterado con vehemencia que otras finalidades de la política económica deben subordinarse a la estabilidad de los precios.
En resumidas cuentas, los directores del Banco Central solo se consideran responsables de la lucha contra la inflación. Ese es el único compromiso que dicen tener. ¿Cómo entender entonces sus actuaciones?
Si bien no podemos inculparlos por los fenómenos mundiales que nos están afectando, sí podemos pedirles cuenta por sus decisiones en materia de control de la oferta monetaria y variaciones en las tasas de interés, que influyen significativamente en el aumento de los precios. Sería muy conveniente escuchar sus explicaciones.