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Klimt, para comérselo a besos
Para celebrar los 150 años del nacimiento de uno de los padres del modernismo pictórico, varias exposiciones se montarán los próximos meses

Freud llevaba seis años en el mundo, a Toulouse-Lautrec y Kandinsky les faltaba poco para llegar y Viena se preparaba para recibir nuevos conceptos del arte.
Era 1862 y Gustav Klimt nacía en Viena.
Esa es la fecha que Austria conmemora este año, el 150 aniversario del nacimiento de unos de los padres del modernismo pictórico que sacudieron los pilares estéticos y sociales de la época.
Las reproducciones de “El Beso” decoran paredes de medio mundo y su primer retrato de Adele Bloch Bauer se convirtió en 2006 en el cuadro más caro de la historia al venderse por $135 millones.
Una figura de este calibre se merece un homenaje y por eso va a ser protagonista en Austria de una decena de exposiciones durante los próximos 12 meses de este Año Klimt.
El fuego ya lo abrió el pasado octubre el museo de referencia mundial en lo que a Klimt se refiere, la galería Belvedere, con una muestra centrada en la relación del pintor con el arquitecto Josef Hoffmann y la fundación del movimiento Wiener Sezession.
Durante 2012, otras diez exposiciones llenarán los principales museos de Viena de los sugerentes desnudos, los ornamentos dorados y los retratos femeninos característicos del artista.
En febrero, el Museo de Historia del Arte se presenta a sí mismo como lienzo, ya que varios de los frescos que decoran la escalera principal del edificio fueron realizados por el artista en 1890.
El Leopold Museum, otro referente del “Jugendstil” vienés, inaugurará el 24 de febrero una exposición que se centra en el Klimt más íntimo, sus viajes, sus amores y su familia, a través de docenas de postales, cartas y fotos.
En marzo, la galería Albertina aprovechará su colección de 170 dibujos de Klimt para mostrar algunos de los ejes esenciales de su obra: el desnudo.
El MAK participará con los bocetos del mosaico realizado por Klimt en el Palacio Stocle; el Wien Museum, con su amplia colección de esbozos, dibujos, grabados y carteles, y el Theater Museum con un detallado análisis del “Nuda Veritas”, una de las obras cumbre de Klimt y pocas veces expuesta.
A partir del 15 de junio el Belvedere ofrecerá el plato fuerte del aniversario, con una exposición que ahonda en su proceso creativo.
Tan importante en su vida como la capital fue el lago de Attersee, en Alta Austria, donde pasó numerosos veranos y pintó buena parte de sus paisajes. Para recordar a su turista más famoso, el 14 de julio inaugurará el Centro Gustav Klimt. Rutas para recorrer los mismos caminos que pisó Klimt e incluso trayectos en barco por el lago se cuentan entre las actividades que ofrecerá este centro.

Viena / EFE
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