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Sábado, 20 de abril de 2024



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Jorge Corrales, un economista enamorado de la libertad

Miguel Angel Rodríguez marodrige@gmail.com | Lunes 18 marzo, 2024


El pasado martes 12 de marzo en ANFE con la honrosa y emotiva presencia de su querida familia se le rindió homenaje a la memoria de Jorge Corrales Quesada, quien murió el pasado 7 de febrero.

Tuve el privilegio de participar junto con el Presidente de ANFE Mario Buzo, los Expresidentes de ANFE Adrián Naranjo y Thelmo Vargas, con los hijos de Jorge y Rocío Rojas, María José y Jorge, y con amigos de la familia Corrales Rojas, expresando unas palabras llenas de profunda emoción en memoria de mi amigo.

Jorge Corrales fue miembro del Consejo Permanente de ANFE por un largo período, y su Presidente de 2007 a 2010 y esa fue una de las muchas tribunas que utilizó para difundir sus conocimientos de economía y filosofía política, así como su pasión por la libertad.

Desde las instalaciones de ANFE fue un incansable divulgador de las ventajas de vivir en libertad y un fuerte crítico del socialismo centralista y de los intervencionismos estatales.

Tuve el gusto de conocerlo cuando regresó de sus estudios de economía en la Universidad de Nuevo León en México. Eso debe haber sido hace unos 55 años.

Me impresionó mucho. Era un enamorado de la libertad. Pero además Jorge era y siempre fue una persona con gran capacidad para relacionar las teorías económicas con ideas básicas de filosofía política.

Luego a lo largo de muchos años tuve el privilegio de disfrutar del amor de Jorge por la libertad y la vida, de su amistad, de su apego a la filosofía liberal, de sus empeños en promover el progreso gracias a las iniciativas de personas libres, con derechos de trabajar, de tener propiedad, de contratar, de emprender, de innovar, de competir.

Es preciso para poder evaluar su valiente y decidida lucha en favor de la libertad y la eficiencia recordar someramente las condiciones tan diferentes a las actuales que entonces imperaban.

Vivíamos un proteccionismo extremo. La tarifa efectiva promedio era del orden de un 150%, lo que quiere decir que empresas locales una vez y medio menos eficientes que las extranjeras podían competir ventajosamente con ellas.

Con ese esquema se fueron desarrollando condiciones tales que con una tercera parte de la población actual había cuatro ensambladoras de autos, que podían importar sin impuestos las piezas de los carros desarmados en una caja, lo que costaba más en su origen que el vehículo armado pues era más costoso así empacarlo que armarlo en la línea de ensamble en Detroit o Japón. Pero eran rentables por los altos impuestos que gravaban a los autos ensamblados.

Cientos de artículos y bienes de consumo tenían precios máximos y decenas de productos agrícolas precios mínimos que fijaba el gobierno. El monto del crédito que podía conceder cada uno de los cuatro bancos comerciales, todos del estado, lo fijaba el BCCR, junto con los intereses a cobrar, plazos y otras condiciones. Para exportar carne debía ser de novillos previamente marcados por el CNP con su fierro. Etc., etc., etc. Podría seguir dando muchos otros ejemplos del intrincado intervencionismo estatal que existía y que junto con el Estado Empresario de CODESA nos condujeron a la grave y empobrecedora crisis de inicios de los ochenta.

Era tan complicado que como me decía Alberto Di Mare no se sabía a fin de cuentas quién ganaba con la protección y quién pagaba su costosa ineficiencia.

Eran también los tiempos de un fuerte centralismo político al que en aquellos años llamé la Presidencia Imperial. El gobierno en los setentas había establecido control férreo de las instituciones autónomas con el reparto 4-3 de los directivos. El reglamento de la Asamblea Legislativa permitía con mayoría dar por discutido un asunto y someterlo a votación. La jurisdicción contencioso administrativa apenas había iniciado funciones en el gobierno de don José Joaquín, no existía la Sala Constitucional, el gobierno tenía enorme mando sobre el BCCR y las autónomas.

En ese ambiente tan adverso los aportes de Jorge Corrales en el campo de las ideas políticas y de la economía, son innumerables.

Como pocos ayudó a difundir las enseñanzas filosóficas, de ciencia y política económica y de economía política de la Escuela Austriaca. Lo hizo con publicaciones propias y mediante la traducción y difusión de multitud de artículo sobre diversos temas.

Fue un consciente y muy preparado admirador de Adam Smith en toda su obra de filosofía moral incluyendo su curso sobre esa materia en la Universidad de Glasgow y su libro Teoría de los Sentimientos Morales, y no solo La Riqueza de las Naciones, obra generadora de la ciencia económica.

También fue un estudioso de diversos académicos en economía de la Escuela Austriaca, principalmente de Friedrich von Hayek, en sus escritos como economista, jurista y filósofo político.

Difundió sus conocimientos de política y filosofía desde sus tempranos libros sobre la libertad, hasta la inmensa cantidad de sus columnas periodísticas en este siglo XXI, especialmente en La República y en Diario Extra.

En el campo de economía y de historia fueron muy importantes y oportunas sus tempranas publicaciones sobre el control de precios y la inflación. Con teoría económica y remontándose en la investigación histórica a tiempos de la Roma Clásica demostró la inconveniencia de la fijación de precios que en el mejor de los casos simplemente atrasaba la inflación, y que siempre distorsionaba la eficiencia en el uso de los recursos desviándolos a producir bienes menos apetecidos por los habitantes.

También en ese campo se destacan sus aportes en política fiscal, en comercio internacional y en general en lo relacionado con políticas económicas.

Tuve la suerte de poder colaborar con Jorge cuando en 1992 como Presidente de la Asamblea Legislativa en conjunto con CIAPA y con el patrocinio de AID montamos un seminario sobre “escogencia pública” (public choice) y algunas de sus manifestaciones en Costa Rica. Es una rama de la economía que aplica el aparato analítico de la ciencia económica a la determinación de las decisiones políticas.

Era entonces esa una rama relativamente nueva de la economía contemporánea, aunque sí había estado presente en los albores de nuestra ciencia. Jorge fue un bastión insustituible para ese evento que luego dejo huella permanente en el libro “Raíces Institucionales de la Política Económica Costarricense” que Jorge editó. Para el evento tuvimos el lujo de contar con Mancor Olson uno de los fundadores de esta rama de economía institucional.

Fue un dedicado profesor de la UCR y del Studium Generale de la UACA, universidad de la que fue uno de los fundadores. Con Jorge pude compartir en la UACA cuando fui Dean de Economía. Sus estudiantes y compañeros profesores lo recuerdan siempre con admiración y afecto de lo cual dieron testimonio en este homenaje de ANFE.

Me llenó de alegría su justo y conveniente nombramiento como Presidente del BCCR en 1993-1994, y posteriormente como jefe de la oposición en 1996 pude colaborar para su designación como Subcontralor General de la República, cargo que desempeñó con la excelencia que siempre lo caracterizó hasta 2004.

En su familia, en sus amigos y discípulos y en la institucionalidad costarricense Jorge Corrales sigue dándonos ejemplo de amor a la libertad, de la cual ahora disfruta en la Gloria de Dios.

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