Isla del Coco invita a senderistas ticos a descubrir la esmeralda del Pacífico
La isla deslumbra por sus bellezas naturales. Cortesía Guillermo Blanco/La República
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Ubicada a más de 500 kilómetros de la costa nacional, la Isla del Coco es un destino autóctono ideal para senderistas y buzos que desean vivir una experiencia insólita en un paraíso natural.

Este pedacito de tierra en medio del océano Pacífico posee una vida marina envidiable, pero también sendas entre los árboles, ideales para caminar y disfrutar los paisajes.

La montaña no es sendero plano, tiene cierto grado de “dificultad, se realiza una caminata coordinada con un guardaparques y tienen cierto riesgo, no solo por la estructura del sendero sino por lo irregular y natural del mismo”, señaló Alejandra Villalobos, directora ejecutiva de Amigos Isla del Coco.

En promedio, cada año, entre 3 mil y 3.500 personas visitan la isla aunque el 95% corresponde a turistas extranjeros mientras que el otro 5% a turistas costarricenses.

Por eso, los Amigos Isla del Coco hacen una invitación a los amantes del senderismo para que disfruten de sus veredas ecoamigables, y atravesar dos o tres kilómetros de sendas a través de bosque nuboso.

Atravesar sus principales bahías (Chatham y Wafer) también es una odisea única, señaló.

En la isla podrá encontrar un puente de boyas, una planta hidroeléctrica en la base de operación de los guardaparques y petrogrifos (piedras con nombres de las personas que la han visitado), entre ellos el explorador francés Jacques Cousteau, quien dejó su firma y llamó a la Isla del Coco la “Más bella del mundo”.

“Imagínese caminar sobre un punto verde en medio del océano. El verde de la isla es diferente a muchos lugares, es inexplicable, es encontrarse con usted mismo. Este debería ser el sueño de cualquier costarricense para visitarla al menos una vez en la vida”, añadió Villalobos, quien ha visitado la isla en más de una de decena de ocasiones.

Se han descrito más de 300 especies de peces marinos, más de 600 especies de moluscos, más de 800 especies de insectos, más de 100 especies de aves, cinco especies de peces de agua dulce y 400 especies de plantas.

Durante siglos fue enclave para marinos y piratas que llegaban hasta ella para abastecerse de agua y guarecerse en caso de tempestad.

Su área terrestre es de 23.85 km2, 7.6 km. de largo y 4.4 km. de ancho.

“La isla te atrapa, es única y cuando llegas, dejas ahí todas las malas vibras y regresas en estado natural. Sí es importante destacar que no es un sitio comercial, es excepcional pero frágil”, concluyó Alejandra Villalobos, directora ejecutiva de Amigos Isla del Coco.

Quiero ir, ¿qué hago?

Lo primero que debe hacer es contactar a una de las dos operadoras oficiales.

Se trata de Okeanos Aggressor y Undersea Hunter Group, que también ofrecen servicios de buceo.

Los costos oscilan entre los $4 mil y $6 mil, que incluyen transporte en barco en un viaje de alrededor de 36 horas.

El viaje es de diez días, siete en la isla y las personas duermen en el barco.

Las embarcaciones salen de dos a cuatro veces por mes y tienen una capacidad de entre 18 y 24 personas.

El proceso de visita para aquellas personas que deseen realizar un voluntariado es más extenso y requiere un estudio previo.


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