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Irresistible canto de esperanza

• Preciosa producción inglesa, filmada en la India, merece plenamente el premio Oscar

Quisiera ser millonario
(Slumdog Millionaire)
Dirección: Danny Boyle. Reparto: Dev Patel, Freida Pinto, Anil Kapoor, Madhur Mittal. Duración: 2.00. Origen: Inglaterra 2008. Calificación: 9.

Original, emotiva y cautivante, “Quisiera ser millonario” es una preciosa producción inglesa, filmada en la India por el talentoso realizador Danny Boyle. Este confirma sus cualidades de cineasta ecléctico, siempre dispuesto a enfrentar nuevos retos, incursionando en los géneros más variados.
Sin superar los brillantes resultados obtenidos con títulos como “Sin límites” (Trainspotting, 1996), “28 días después…” (2002) o “Alerta solar” (Sunshine, 2007), Boyle entrega aquí su trabajo más accesible, atractivo y comercialmente exitoso hasta la fecha. Merece plenamente haber recibido ocho premios Oscar, incluyendo el de mejor película de 2008.
Basada en una novela de Vikas Swarup, la cinta cuenta las vicisitudes de Jamal, un joven huérfano quien se crio entre los tugurios de Bombay. Distintas circunstancias lo llevan a participar en la versión india del programa televisivo “Quién quiere ser millonario”, donde él logra contestar todas las preguntas.
En la víspera de la siguiente transmisión, que le daría la oportunidad de ganar hasta 20 millones de rupias, Jamal es arrestado. Dos policías lo interrogan brutalmente, recurriendo a la tortura para saber cómo hizo un iletrado para llevar a cabo semejante hazaña. El muchacho intenta explicar la verdad: cada respuesta correcta es fruto de alguna vivencia personal.
De manera ingeniosa, la trama aprovecha el recurso del “flashback” para armar una serie de relatos, donde el protagonista va recordando episodios significativos de su infancia. Estos involucraron también a su hermano mayor y a una hermosa chica llamada Latika, destinada a convertirse en el amor de su vida.
Si bien es cierto que su estructura fragmentaria tiende a ser forzada y repetitiva, la narración se desarrolla con extraordinaria fluidez, gracias a una imaginativa dirección que amalgama magistralmente los elementos a su disposición: actuaciones espontáneas, fotografía expresiva, montaje dinámico y una efervescente partitura musical, que contagia con su exuberancia rítmica.
La atenta descripción de una sociedad contradictoria, donde la riqueza de pocos contrasta con la miseria de muchos, es el punto de partida para construir una fábula moderna, desbordante de optimismo y pasión por la vida.
Aunque es una obra complaciente, diseñada para agradar a las masas, “Quisiera ser millonario” no es deshonesta ni manipuladora. Con mucha energía y sinceridad, lanza un valioso puente cultural y evoca sentimientos positivos. Es un irresistible canto de esperanza, que sale de lo particular para adquirir valor universal, proporcionando una experiencia grata e inolvidable.
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