Hospedaje en Airbnb gana terreno en el país
“Nos dedicamos a la extracción de datos de diferentes canales con el propósito de conocer patrones de comportamiento; estos datos demuestran la realidad de Airbnb”, comentó Stephan Trussart, cofundador de Minerva (negro). Esteban Monge/La República
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La modalidad de alquilar casas o condominios para vacacionar por un tiempo muy corto gana cada vez más terreno en el país de la mano de Airbnb.

Este servicio de economía colaborativa, que nació en Estados Unidos en 2008 y que alcanzó la popularidad en Costa Rica en 2014, creció un 129% en la oferta de propiedades locales en los últimos dos años.

El interés de turistas locales e internacionales por hospedarse en otros lugares y no necesariamente en hoteles como se acostumbra, disparó la cantidad de anfitriones en el país.

Solo entre 2014 y 2016 se obtuvo un registro de 900 nuevos host de Airbnb (personas que dan hospedaje en sus propiedades), según información de la empresa de análisis de datos locales Minerva.

El modelo de Airbnb está disponible en las siete provincias del país, con solo ingresar a la plataforma, indicar el lugar donde requiere hospedarse, la cantidad de habitaciones, tiempo que necesita reservar y el precio que está dispuesto a pagar, los usuarios pueden elegir entre las opciones que ofrece cada lugar.

A pesar de que el servicio se puede utilizar en todo el país, Puntarenas destaca como la provincia más buscada para realizar reservas a través de Airbnb.

Con 40.516 bookings se mantiene como el sector donde más reservaciones se hacen; en segundo lugar se encuentra Guanacaste con 24.924, San José con 19.813, Alajuela con 16.927, Limón con 7.858 y en el fondo de la lista Heredia y Cartago con 2.554 y 1.421 respectivamente.

Además de ser un beneficio para las personas que buscan un hospedaje mucho más cómodo que el que ofrece un hotel, quienes se registran en la plataforma como anfitriones también obtienen la posibilidad de lucrarse de manera sencilla.

Si una persona decide alquilar en Airbnb una casa completa o una habitación en la capital, tiene la posibilidad de ganar semanalmente ¢115 mil, dependiendo de la ubicación del lugar, la demanda y el precio que se defina, según datos de la empresa.

La operación de esta plataforma incomodó al sector hotelero en un inicio, porque la definía como competencia desleal, tal como sucede en la actualidad con el funcionamiento de la plataforma Uber y los taxistas.

Sin embargo para evitar los inconvenientes el Ministerio de Hacienda estableció una ley para que el servicio de alquiler cumpliera con las responsabilidades.

“Incorporamos una norma que permite cobrar el impuesto de ventas en esos alquileres, esto lo hicimos con la finalidad de equiparar la cancha entre Airbnb y los hoteles, y desde inicios de año todos los que cobran este servicio tienen que incluir el impuesto en el precio del hospedaje”, comentó Fernando Rodríguez, viceministro de Hacienda.

 


Más anfitriones


Entre 2014 y 2016 se obtuvo un registro de 900 nuevos host de Airbnb (personas que dan hospedaje en sus propiedades)

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Fuente: Minerva

 

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