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Domingo, 18 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


¿Hay salida en el laberinto político en Costa Rica?

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 31 julio, 2019


Pareciera que el ejercicio del gobierno, la vida de los partidos políticos, la acción de los sindicatos y de los grupos diversos de presión, como los de opinión opositora, como los que blandean la crítica por la crítica, son laberintos, y muchas veces laberintos diferentes sobrepuestos, que tienen atrapados e incomunicados a sus principales actores, aún cuando están juntos, revueltos o no.

Los más perdidos en el Laberinto, son los que se enredan en su propio laberinto mental, aquellos que no tienen idea alguna del laberinto nacional en que se encuentran, que solo blasfeman, difaman, insultan agreden oralmente de diversas formas, que no saben leer, que no entienden lo que leen y que no pueden, obviamente, por ello razonar y pensar de qué mejor manera salir del Laberinto de su perdición intelectual o cerebral. Solo rebuznar les queda y adherirse al conjunto social como manada siguiendo líderes improvisados, de ocasión… ahora muchos de ellos llamados populistas…

La construcción del laberinto político costarricense, del Estado y de su institucionalidad, de su sistema de vida democrática, a la tica, de su sistema de partidos políticos y de elegir autoridades políticas nacionales, no ha sido hecha, como en la mitología antigua, por un solo arquitecto, Dédalo, ni al azar o por causalidad, sino que es resultado de un proceso histórico que lo ha ido forjando, puliendo, desarrollando, todo el pueblo costarricense, sus líderes y conductores políticos, desde los días de la Independencia hasta hoy y, a la vez, paradójicamente se ido convirtiendo, todo este engranaje, en una especie de prisión de quienes en él se encuentran, sin poder visualizar la salida, cuando están adentro, de manera consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, por acto de libertad o por adhesión.

Quienes votaron en febrero y abril del 2018 por Carlos Alvarado Quesada, y los que votaron por todos los demás partidos políticos, entraron libremente al laberinto político nacional. Era el juego político que estaba en las manos de los costarricenses, de los ciudadanos, de los electores. Todos los partidos, todos los candidatos, todos los ciudadanos que los seguían, sabían, por el ADN electoral y de vida democrática costarricense que tenemos, como por el cronograma electoral publicado desde 13 meses antes del día de la votación, cuáles eran las reglas para participar en el Laberinto Político Electoral, que iniciaba el 1 primero de enero del 2017 y terminaba el primer domingo de febrero, o el primer domingo de abril como resultó.

Los que se abstuvieron de participar en el juego, los abstencionistas electorales, pusieron en las manos de los que participaron, el resultado final. Delegaron con su pasividad, en los votantes activos su decisión. Confiaron, en los que por ellos tomaban la decisión, de entrar de la mano con ellos, y con todos los demás ciudadanos, al laberinto político del nuevo gobierno. Fue un acto de adhesión libre. Ningún abstencionista fue obligado a no votar. Algunos lo hicieron mas valientemente, absteniéndose en el acto de votación, pero ya estaban dentro del Laberinto. Los que se quedaron afuera se sumaron pasivamente al resultado de los ganadores, les guste o no, lloren hoy o no, griten hoy o no… hagan bloqueos de cualquier tipo o no…

Todos los gobiernos son como un laberinto al iniciar. No sabemos cómo va a ser su salida. Nadie lo sabe. No hay bolitas de cristal ni bolitas donde brujos políticos puedan leer el futuro. Nadie puede leer ni saber, el futuro, ni brujos terrenales, ni taroteros, ni dioses o divinidades de ningún signo.

Frente a esta afirmación que acabo de escribir, si alguien trata de refutarla filosóficamente, concluye conmigo, igualmente, que ese ser Divino o Divinidad estaba de acuerdo con el resultado electoral que se dio, que era su deseo y su voluntad que el destino del pueblo costarricense fuera seguir, en el Laberinto a iniciar, al líder ganador de la contienda electoral, que de paso en la segunda ronda había logrado atraer más seguidores, y había reducido el número de abstencionistas… Si aquí, centro de ese concepto espiritual religioso, algo salía mal, se podría interpretar que era un castigo divino… Los castigados algo están pagando…

El Ganador no tenía que proclamar, como en 1978, otro lo hizo, que él iba adelante. Aquí bastaba que se entendiera que había que seguirlo, por detrás, confiando… en que el pueblo iba con él, no con Daniel, que no es Oduber… ni es Ortega… aunque algunos lo comparan…hasta extrañamente con Noriega…

El laberinto político costarricense está hecho para caminarlo en 4 años. Así está estructurado, con breves interrupciones, las cuatro legislaturas en que se divide el Laberinto, con sus interrogantes sesiones ordinarias y extraordinarias, las elecciones de medio período, y por si las moscas.., algún Plebiscito o un Referéndum Nacional, y alguno que otro cantonal…

Todos los laberintos políticos nacionales son bastantes iguales, tienen una o varias entradas y una salida. En el siglo XX dos laberintos políticos se interrumpieron a la fuerza, 1914 y 1948. Algunos quieren interrumpir el actual Laberinto que apenas tiene recorrido su primer tercio de camino, sin que esté muy claro el final...

Todos los laberintos tienen caminos o veredas de distintas dimensiones que se cruzan entre sí, o sin salida que obligan a devolverse. En todos los laberintos no se puede ver el horizonte desde donde se transita. Los hay de una sola vía y los hay de varias vías. Existen en todas las formas que se puedan imaginar, cuadrados, rectangulares, redondos o circulares, ovalados. Responden como toda arquitectura e ingeniería, a estilos como el griego, el romano, el barroco, y otros estilos históricos, donde podríamos concebirlos alegóricamente, como laberintos imperiales, medievales, pontificios o eclesiásticos y religiosos, reales o monárquicos, de dictaduras y democracias republicanas, como es el nuestro, en el que se mezclan actualmente, los laberintos de los partidos políticos, los de las elecciones municipales, los de los sindicatos que se activan más, incluyendo huelgas, cuando hay elecciones internas, los de los diversos grupos de presión, los de los críticos, los laberintos pontificios y religiosos de distintas denominaciones.

Los laberintos pueden tener más de una entrada. También hay laberintos simbólicos, estéticos y decorativos. Algunos gobiernos se ven así…para la fotografía.

En todos los laberintos quienes transiten por ellos se pueden perder…En los laberintos políticos con más razón se pueden perder… Los que se pierden pueden llorar, gritar, desesperarse, intentar suicidarse, bloquear los caminos del Laberinto, sabotear la marcha en el Laberinto, intentar matar a quienes les aventajan, intentar matar a quien los metió en el Laberinto o a quienes hacen responsables de estar en él, destruir sus muros, sus murallas, hacerle boquetes procurando encontrar la salida, podarlos de su maleza… cuando no son valladares de concreto que procuran derribar. En esta desesperación se puede caer en retroceso, en una isla que las hay dentro del laberinto, o en parálisis sin saber qué hacer, o poniendo bombetas cuando se es bombeta...

En el Laberinto Político nacional, siguiendo cierta tradición de los laberintos, al Gobierno no le es necesario, ni posible, tomar ninguna elección durante el recorrido… donde nos encontremos pasamos por los mismos lugares, y por el centro como punto de llegada sin la necesidad de tomar la decisión de llegar allí… digámolo, casi por azar llegamos. Tampoco se está en un laberinto de movimiento condicionado en el cual hay pistas o una guía de salida.

En otros Laberintos el trazado nos da la capacidad de elegir entre los distintos caminos con la posibilidad de que la decisión que tomemos, en este caso el Gobierno, no conduzca al destino pensado, porque las calles sin salidas son de tal naturaleza que provoca que se camine en círculos o se permanezca en islas, dentro el Laberinto, que no están ligadas al camino principal.

En el Laberinto político nacional hay visión de la entrada y de la salida, 8 de mayo del 2018 y 8 de mayo del 2022.

Los ciudadanos igualmente estamos metidos en ese Laberinto del gobierno, y en el de los laberintos de todos los grupos interesados, en llegar de la mejor forma, o no, al 2022.

Estamos adentro desde el 8 de mayo del 2018. ¿Dónde estamos en este momento? ¿Estamos en la ruta correcta? ¿Hemos caminado dando vueltas sin avanzar? ¿Tenemos idea del Laberinto institucional endiablado y complejo en que estamos? ¿Tenemos idea correcta de la ruta que debemos seguir hoy? ¿Ayudamos o no a encontrar la ruta si creemos que no existe? ¿Ayudamos o no a empujar la carreta si sabemos la dificultad del camino?

Si la estancia y vivencia en el laberinto nos atonta, debemos volver en nosotros, que cada uno que esté o se sienta atontado, vuelva en SI.

Lo que no se puede hacer en este momento nacional es volver en NO. Porque muchos están solo en el NO. Están con la enfermedad de la Nonitis aguda…NO para todo… Su presión es la alta negatividad que sudan por todo lado.

Con graduados y Doctorados en el NO no encontramos soluciones, solo hay brazos cruzados, con serrucho en la mano, cortando iniciativas, impidiendo la ejecución de obras, obstaculizando la economía y la producción, destruyendo los trabajos, ahogando proyectos, y algunos tirando cachiflines sabiendo que se pueden quemar gravemente…

En el pasado histórico nacional hubo situaciones iguales o peores, crisis más agudas y se salió adelante, para lograr lo que hoy somos y disfrutamos como país, como colectividad nacional, porque hubo visión y compromiso colectivo de salir adelante.

Lo que urge hoy es la filosofía del SI. ¡ SI se puede !, ¡ Si se puede Costa Rica !