Este año, Costa Rica dio un paso decisivo hacia la quinta generación al firmar contratos de concesión de red celular con operadores privados, acercando la implementación del 5G y sus beneficios en los sectores empresarial, industrial y social.
Francisco Rey, Country Manager Ericsson Costa Rica, conversó con La República sobre cómo se encuentra el país para consolidar esta tecnología.
¿Qué factores marcarán el éxito de la transición 5G en Costa Rica?
Desde Ericsson estamos muy contentos de ser parte de este proceso de construcción de las redes 5G que ha comenzado en Costa Rica.
Más que desafíos nos gusta hablar de la oportunidad, porque vamos a empezar a ver realmente los beneficios que esta tecnología puede traer a la sociedad en su conjunto.
Las redes de quinta generación en sus diversas modalidades, lo que permiten principalmente para el usuario normal, es una mejor experiencia. Velocidades, tiempos de respuesta, acceso a los contenidos más rápidos, seguridad. Muchos atractivos para el uso personal de la conectividad celular inalámbrica.
Tal vez es el gran diferenciador es que permite a los operadores expandir la variedad de servicios que ofrecen a los usuarios, haciendo servicios más personalizados y experiencias diferenciadas, únicas para cada necesidad.
Desde conferencias móviles hasta pagos digitales en movilidad, como en un food truck. Los beneficios se extienden a salud, educación, bancarización, ciudades inteligentes, transporte conectado, puertos y logística, mejorando la competitividad empresarial e industrial.
Costa Rica está evaluando distintos caminos hacia la implementación del 5G, como las tecnologías stand alone y non-stand alone. ¿En qué se diferencian y qué ventajas ofrecen?
Cuando hablamos de 5G, es la quinta generación de tecnologías de redes celulares inalámbricas. Ya todos hablamos de 4G, de 3G hace una década; la quinta generación es un salto significativo en muchas dimensiones: ancho de banda, capacidad, etcétera, pero también la forma de construir las redes, en términos de la arquitectura.
El 5G, en general, es una tecnología que permite velocidad, mejor tiempo de respuesta, seguridad, más dispositivos, mejores experiencias de usuario, etcétera.
El 5G non-stand alone, tal vez como empezaron muchos operadores en la región, se trata de aprovechar la infraestructura que teníamos de la red de 4G y ampliarla, hacerla más ancha, con más capacidad. Es como una especie de un híbrido, utilizo lo que tengo en 4G y le doy las capacidades del 5G para empezar a brindar esa experiencia de más capacidad a los usuarios.
En las redes de stand alone, lo que hacemos es crear una serie de elementos en la red del operador, que nos permiten ir un poquito más allá en términos de la variedad de servicios, sobre todo en lo que tiene que ver con la diferenciación de tráfico.
Poder hacer estos servicios más granulares, más individualizados a las necesidades de cada usuario. Y también traer algunos otros beneficios que las redes de quinta generación prometen, que tienen que ver con la segmentación de tráfico, mejoras en la seguridad, tal vez algunos casos de uso más avanzados, especialmente en la industria.
En cada una de estas vamos a ver beneficios incrementales y evolutivos respecto de la infraestructura de los operadores.
La interoperabilidad y la opción de múltiples proveedores, ¿qué tan viable es en Costa Rica y qué impacto tiene en velocidad de implementación?
Las redes móviles desde su concepción tienen un alto contenido de estandarización y de colaboración en la industria, para asegurar que los operadores tengan la posibilidad de elegir y combinar tecnologías de distintos proveedores, y esa es la experiencia en 4G, en 5G, incluso en 3G y más atrás también.
Las redes en Costa Rica ya tienen componentes multivendedor demostrados. No es un desafío, entonces, los operadores tienen en este momento un menú de opciones para elegir en función de sus necesidades y sus prioridades.
Ahora en 5G, por la misma arquitectura de red, se abren nuevas oportunidades de apertura por cómo está definido. Hay nuevos elementos en la red que permiten estos nuevos servicios. Hay lo que llamamos interfaces programables, donde se exponen las capacidades de la red para que otros desarrolladores, no necesariamente los proveedores de la tecnología puedan desarrollar software y aplicaciones para montar sobre la tecnología.
Y también se abre la oportunidad de traer a la realidad algunas tecnologías más incipientes que permiten un ambiente multivendedor en una parte que tradicionalmente se utilizaba un solo proveedor, que es la red de acceso. Y ahí es donde entra lo que ahora está en boga, que todo el mundo está hablando de Open RAN.
Open RAN es una iniciativa de la industria, que ya tiene 8 o 9 años, no es algo nuevo, es algo hasta madurado, no es específico de 5G tampoco, y tiene que ver con la evolución de las redes celulares y lo que permite es abrir un poquito más las opciones para los operadores de red para cuando quieran elegir tecnologías. Es una elección que también los operadores podrían buscar en su evolución.
¿En qué estado se encuentra la infraestructura para el despliegue 5G en Costa Rica y qué inversión es prioritaria para acelerar la adopción?
Costa Rica tiene un nivel de madurez elevado. Tiene la ventaja, a diferencia de otros países, de tener 3 operadores que compiten abiertamente en el mercado.
No se trata de tirar todo lo anterior y empezar desde cero, es un proceso evolutivo y se reutilizan muchas de las experiencias anteriores.
El 5G, para brindar todas estas capacidades, tenés que tener el espectro disponible y eso creo que es lo que ocurrió este año. El evento fundamental en Costa Rica es la habilitación del espectro que va a permitir traer a la realidad todas esas expectativas del 5G.
Yo veo en Costa Rica crear una infraestructura en el promedio bastante moderna y con el nuevo espectro obviamente se van a desencadenar inversiones para sacar el máximo provecho a esas avenidas.
También vemos apetito por estos nuevos servicios que el 5G promete, con un foco muy empresarial y de incorporar a toda la sociedad.
¿Qué medidas deberían tomarse desde el inicio para garantizar que 5G sea segura y confiable?
La digitalización aumenta la exposición a riesgos. 5G es seguro por diseño, con cifrado, arquitectura de cero confianza y estándares de seguridad, sin embargo, la seguridad no termina en la compra de equipos: requiere implementación correcta, mantenimiento continuo y gestión de amenazas a lo largo de la vida útil de la red.
Es fundamental minimizar vulnerabilidades en software y hardware, especialmente al digitalizar servicios críticos como electricidad, agua o transporte. La conciencia sobre ciberseguridad es ahora mucho mayor que en el pasado, y Costa Rica ha vivido ataques que muestran la importancia de proteger la infraestructura.
En el contexto regional, ¿qué podríamos aprender de otros países más avanzados y cómo se posiciona Ericsson en Costa Rica?
Costa Rica tiene la ventaja de aprender de experiencias globales, evitando errores y adoptando buenas prácticas. También es clave la educación digital y la creación de ecosistemas de innovación con universidades, laboratorios y desarrolladores de software.
Desde Ericsson, estamos en una posición privilegiada. Operamos en Costa Rica desde hace más de 40 años y contamos con 149 años de experiencia global. Participamos en los principales despliegues mundiales, lo que nos permite aportar conocimientos locales y globales para maximizar los beneficios del 5G en el país.