Grecia, más cerca de salir de su crisis financiera
Grecia entró en crisis financiera a finales de 2009. Bloomberg/La República
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Grecia se aproxima a un hito clave en la historia de su crisis financiera, dando un paso más hacia la salida de su plan de rescate, y sus acreedores comenzarán a discutir mejores términos de pago para sus préstamos de rescate.



Se espera que los ministros de finanzas de la eurozona rubriquen el conjunto más reciente de reformas que legisló el gobierno griego y acuerden desembolsar 6.700 millones de euros ($8.200 millones) en ayuda durante las próximas semanas. Si bien algunas de las condiciones ligadas a la última revisión del rescate aún no se concretaron.

“Superaron ampliamente sus requerimientos para preparar un presupuesto equilibrado”, dijo Dana Reizniece-Ozola, ministra de Finanzas letona. “Se aceptará probablemente el tercer programa y luego se transferirá el siguiente tramo a Grecia”, explicó en una entrevista desde Bruselas antes de la reunión con sus colegas del bloque monetario.

“Esperamos concluir la tercera revisión del programa con la información que recibiremos hoy”, expresó por su lado Mario Centeno, ministro de Finanzas de Portugal, quien preside la reunión del Eurogrupo con sus contrapartes.

La próxima porción de préstamos blandos del fondo para combatir la crisis de la eurozona ayudará a Atenas a pagar sus obligaciones de deuda, eliminar retrasos con proveedores locales y generar un colchón de efectivo una vez concluido su rescate por 86.000 millones de euros. También potenciará la confianza de los inversores, allanando el camino a una inminente venta de bonos, conforme el gobierno se propone probar que ha recuperado el acceso total a los mercados antes de que expire su rescate en agosto.

El día después

Una cuestión clave que se plantea, empero, es qué tipo de arreglo negociará el país cuando salga del rescate. Grecia debe actualmente a sus pares europeos 224.000 millones de euros, cifra que promueve el deseo de sus acreedores de vigilar atentamente al país aun después de abandonar su supervisión directa.

Más aún, los gobiernos de la eurozona han dicho que reestructurarán aún más —si es necesario— parte de sus préstamos anteriores a Atenas cuando concluya su programa, una promesa que probablemente irá acompañada de exigencias de una inspección aún más atenta para garantizar que Grecia no se aparte de su senda de reformas. El funcionamiento de dicho mecanismo de vigilancia además del tipo y el alcance del alivio de la carga de la deuda que reciba Grecia al final de su rescate dominarán las discusiones entre el Estado endeudado y sus acreedores durante los próximos seis meses.

Los países de la eurozona que recibieron préstamos de emergencia como Irlanda y Portugal ingresaron en un régimen llamado de supervisión posterior a la salida del programa, por el cual sus finanzas siguen siendo inspeccionadas atentamente y sujetas a evaluaciones económicas y financieras semestrales hasta que paguen al menos el 75% de la ayuda que recibieron.

En el caso de Grecia, empero, el mero tamaño de la deuda pública, la probable ayuda adicional que recibirá y sus antecedentes a la hora de implementar las reformas predisponen a Atenas a afrontar una observación mucho más estricta que otros países que recibieron rescates

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