Enviar
Lunes 12 Abril, 2010


Grecia y el euro: ¿qué podemos aprender?


En la primera mitad de 2009, Grecia había pronosticado que su déficit fiscal, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) sería del 3,7%. Para finales de 2009, la cifra se elevó al 12,7%. Más del 51% de su presupuesto se destina solo al pago de salarios y pensiones.
La primera consecuencia de esta irresponsabilidad en el manejo de las finanzas públicas ha sido un aumento en las tasas de interés que paga la deuda soberana de Grecia que llegó al 6,37% en comparación con la de Alemania que está al 3% para bonos a diez años. Grecia necesita €20 mil millones en los próximos dos meses solo para pagar la deuda que vence. El Gobierno de Grecia se encuentra técnicamente en “default”.
Existen tres alternativas: 1) Que los contribuyentes de los países disciplinados de la Unión Europea (Alemania) paguen “los platos rotos”. 2) Dejar que el gobierno de Grecia asuma las consecuencias de sus malas políticas. 3) Que el Gobierno de Grecia obtenga un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI).
¿Por qué una Alemania responsable debe salvar a un gobierno irresponsable y crear con ello un mal precedente? Un rescate a Grecia significaría estimular comportamientos semejantes en otros países de la Unión Europea (UE).
Esta crisis ha traído una caída importante del precio del euro en relación con el dólar estadounidense. Sin embargo, el euro está cayendo porque se cree que la UE ayudará a Grecia y para hacerlo, habrá que transferir recursos de europeos responsables a irresponsables.
Muchos países tienen deuda externa en dólares y con problemas de capacidad de pago, como Argentina, y no por ello se debilita el dólar. De igual manera, si la UE dejara muy en claro que los problemas fiscales de Grecia no son responsabilidad de la UE, el euro no se vería afectado en modo alguno.
En las últimas semanas el Gobierno de Grecia ha tomado medidas para que a finales de 2010 el déficit fiscal se reduzca a un 8,7%. Estas medidas incluyen reducciones a los beneficios laborales y el aumento de los impuestos. Si bien el esfuerzo es importante aún está lejos de ser suficiente porque un 8,7% está muy por encima del 3% máximo al que los miembros de la UE están comprometidos. Con estas cifras, la única opción viable para Grecia es recurrir al FMI.
En Costa Rica debemos ser cuidadosos porque la presidenta electa ganó los comicios con una campaña donde todas sus propuestas implican mayor gasto público. Una lección de Grecia es que el mayor gasto público, más burocracia, más privilegios, más socialismo, no es el camino hacia la prosperidad sino todo lo contrario.

José Joaquín Fernández
Presidente
Instituto Libertad
[email protected]