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Jueves 11 Febrero, 2010



Los votantes le han dado a la presidenta electa un mandato sólido para ejecutar su agenda de desarrollo social y económico, basado en las libertades civiles, la libertad de empresa y la justicia social

Ganó la centro derecha

El domingo pasado, los electores de centro derecha, a favor del libre comercio y de la inversión extranjera, le dieron la victoria en las elecciones presidenciales de Costa Rica a Laura Chinchilla y a su Partido Liberación Nacional. Fue con esos votos, que provienen de un electorado que trascendió afinidades político-partidarias, que la candidata presidencial logró derrotar a sus contendientes e incrementar el caudal electoral de su partido más allá de un 40%. Así se desprende del 46,78% de votos que conquistó la señora Chinchilla; seis puntos porcentuales mayor que el porcentaje de votos que recibió su mismo partido en las elecciones legislativas de ese mismo día. De tal forma, los votantes le han dado a la presidenta electa un mandato sólido para ejecutar su agenda de desarrollo social y económico, basado en las libertades civiles, la libertad de empresa y la justicia social.
Los resultados electorales también sobresalen por otras razones: i) los impresionantes 20 puntos porcentuales que lograron los libertarios, ii) la caída, desde el 39% de los votos al 25% del estatista Partido Acción Ciudadana (PAC) y iii) la respiración asistida que confirió el pueblo al otrora dinámico y poderoso Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), muy disminuido recientemente a pesar de haber elegido tres presidentes de la República en las últimas dos décadas.
El sorprendente ascenso político-electoral del Movimiento Libertario hizo que el porcentaje de electores con afinidad centro derechista llegue a más del 67%. Esta estadística indica que los costarricenses siguen comprometidos con políticas de apertura económica y de promoción de un clima de negocios amigable, cuando van acompañadas de un arraigado respeto tanto al paradigma de salud y educación públicas y solidarias, como a las instituciones de asistencia social. En resumen, los votantes han confirmado que entienden que solo mediante la generación de riqueza se pueden financiar los programas de asistencia social.
¿Hay retos por delante? ¡Por supuesto! La presidenta Chinchilla se enfrentará a bastantes; entre ellos:
- Gestionar productivamente la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo porque, a pesar de los buenos resultados de Liberación Nacional, la composición política del Congreso estará muy fragmentada: 23 diputados del PLN, 11 del PAC, diez del ML, seis diputados del PUSC y siete que se reparten entre cuatro partidos más pequeños. La composición de la Asamblea Legislativa pondrá a prueba las habilidades de negociar y lograr compromisos de la próxima presidenta.
- Mantener o restablecer la seguridad pública, el orden y el estado de derecho, todos en entredicho a causa del crimen organizado que tiende a aumentar sus actividades en el país y extiende sus tentáculos más allá del narcotráfico.
- Implementar una agenda para mejorar la competitividad, lo que conlleva eliminar trámites burocráticos, atender las necesidades y anhelos de las comunidades y grupos ambientalistas y financiar y ejecutar obras de infraestructura de grandes dimensiones.
- Consolidar los sistemas de educación y salud públicas, someterlos a estándares rigurosos, a cumplir objetivos y a rendir cuentas.
Sin embargo, la contundencia del mandato popular recibido por doña Laura le permitirá gozar de unos 24 meses de buena voluntad para imponer su agenda. Será interesante ver cómo en los años venideros Costa Rica seguirá alineándose con los países más libres y con las economías más abiertas del continente americano.

José Antonio Muñoz
Abogado
Socio Fundador, Arias & Muñoz