Arnoldo Mora

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Viernes 20 Julio, 2012



Hoy abundan los fundamentalismos en todos los campos y dominios de la acción humana

Fundamentalismos

Una auténtica democracia preconiza que el ser humano está dotado, en virtud de su propia naturaleza, de la capacidad de razonar. La salvaguarda de este valor constituye la esencia y razón de ser de un Estado democrático. Cualquier concepción que lo conculque lleva al fanatismo, que es el camino indefectible a la tiranía.
En concreto, cuando hablamos de fanatismo ideológico lo calificamos de FUNDAMENTALISMO. Por desgracia, hoy abundan los fundamentalismos en todos los campos y dominios de la acción humana; aunque el original es el fundamentalismo religioso.
Esta especie de fundamentalismo se basa en una creencia ciega que va a contrapelo de la razón y la ciencia moderna, por lo que trata de imponer sus dogmas a toda la sociedad basado en una interpretación acrítica, acientífica y literal de un texto que considera sagrado. Lo grave es que se creen dotados de poderes mesiánicos.

En la historia de las religiones siempre ha habido fundamentalismos, que son la pseudolegitimación de sectas de fanáticos e iluminados, cuyas delirantes doctrinas desafían incluso el sentido común.
Actualmente grupúsculos de esta estirpe pululan. Lo más grave no es tanto su abundancia, sino su influencia en grandes sectores de la población, sea por causas tradicionales o ideológicas, sea por estar sostenidos por poderosos intereses económicos y mediáticos.
Esos grupos pueden ejercer una influencia decisiva en momentos críticos que definen el destino histórico de naciones enteras. La mayor prueba de lo dicho es lo que está pasando en el Partido Republicano de los Estados Unidos. Oír a no pocos de sus líderes es sentirse en plena Edad Media.
Esto sería irrisorio si no fuera por el espeluznante poder que tienen. Su fanatismo constituye un obstáculo al avance del saber científico y al progreso, sobre todo en la educación de los jóvenes.
Quienes más cultivan estos retrógrados movimientos son las sectas evangélicas del Sur de Estados Unidos, de donde se inspiran las de Costa Rica. También se dan tendencias de esta índole en algunos movimientos surgidos en el seno de la Iglesia católica y que son muy poderosos.
Actualmente la humanidad vive la revolución científico técnica más grande de la historia. Los avances se dan cada día en todos los campos, pero especialmente en la biología molecular. Igualmente los tenemos en las ciencias humanas como la sicología y su aplicación a la educación.
Otro tanto debe decirse de los métodos de la crítica histórica y literaria. Interpretar literal y acríticamente textos bíblicos, escritos hace dos mil años o más en lenguas y contextos socioculturales muy ajenos a los actuales, produce las aberraciones que caracterizan a los movimientos fundamentalistas.
El gobierno y, en especial, el Ministerio de Educación no deben ceder a esos retrógrados movimientos en lo que a la educación sexual de los adolescentes se refiere.

Arnoldo Mora