Fonatel, sueño pendiente
Al Ebais que opera en la comunidad de La Perla llegaron técnicos del ICE para hacer una evaluación del edificio, según explicó Tomás Camacho, doctor en ese centro médico. No dieron fecha sobre el inicio de posibles obras. Marco Monge/La República
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Hay $200 millones para Internet y telefonía, que no se han usado

Fonatel, sueño pendiente

En Siquirres esperan que se cumpla la palabra de llevarles servicios telecom este año

Es media mañana de un día cualquiera, mientras los 130 niños de la escuela de La Perla en Siquirres ponen atención a lo que su maestra escribe en la pizarra. Afuera, sus padres se bañan en sol y polvo mientras cuidan que cada racimo de banano mantenga la calidad que el patrón exige: hay que hacerlo, pues eso de que la educación de los hijos es gratuita, es un mito.
Al mismo tiempo, en cualquier lugar de San José algún niño acaba de escuchar a su maestra hablar de un país lejano, más allá del Océano Pacífico. Con su mano derecha da un par de clics y en instantes la pantalla se ilumina con fotos y videos de gente con los ojos rasgados... dos clics más y una ventana le ofrece traducir en forma instantánea lo que esos extraños han escrito. Un clic más y ya hicieron un recorrido virtual por sus principales calles.
Mientras tanto, en La Perla la maestra explica con un viejo mapa dónde está Costa Rica. Tal vez les hable de China, pero no habrá fotos ni videos, menos aún traducciones.
Todo quedará para la imaginación de los infantes, imaginación que difícilmente atravesará las barreras del eterno laberinto verde de los bananales que rodean el único mundo que conocen, a 10 kilómetros adentro del centro de Siquirres.
La promesa para romper esta barrera al conocimiento está cimentada en un proyecto que desde hace un par de años viene engordándose financieramente, pero que ya encontró los primeros tropiezos en el camino.
Se trata del Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel), creado con la plata que han dado los operadores de telefonía e Internet por tomar parte en la apertura. Ya hay unos $200 millones listos para repartir, pero a la fecha ni un solo céntimo se ha invertido.
Los de La Perla son solo un caso. A Damaris Chávez, educadora del lugar, la visitaron en febrero y después de darle una datacard como “regalo” para la escuela, le prometieron que en abril tendrían computadoras y conexión a Internet de alta velocidad.
Pero esta promesa se ha ido disipando, como lo hace el polvo de la calle que pasa frente a la escuela, cada vez que llueve.
En esta zona de Siquirres son un total de seis comunidades en la misma situación. Siete escuelas, 750 hogares y varios centros de salud que esperan que se cumpla la promesa.
En otras, como en Indiana 3, les dijeron que los servicios los tendrían en agosto, y aunque también les dieron datacard, es posible que tampoco para ese mes los proyectos vean la luz.
El problema es que el concurso que sacó recientemente Fonatel para que una empresa se encargara de llevar esos servicios a estas comunidades fracasó, pues ninguna compañía quiso participar.
La razón que dieron es que algunas por tratarse de empresas de telefonía, no pueden equipar y dar mantenimiento a computadoras.
También está la limitante tecnológica. A las empresas les saldría más cómodo que el Internet que se brinde sea inalámbrico, es decir usando tecnologías como la del celular. En lugar de eso el contrato exige que sea con cables de cobre, algo más costoso y que además no es tan eficiente para que el Internet sea de alta velocidad.
Esto implica que en Fonatel tendrán que variar de nuevo los contratos. Lo más probable es que en mayo o junio haya un nuevo concurso, y se deba esperar al menos un mes más para elegir a la empresa y otro adicional por si hay apelaciones.
Es decir, que no sería hasta agosto que se podría tener una empresa que se haga cargo del tema y que hasta entonces comenzaría a trabajar en los estudios de lo que se requiere en estos poblados de Siquirres. Al final es probable que los servicios no estén listos para la comunidad sino quizás hasta finales de año.
Todo ello en el entendido de que se pueda llegar a un acuerdo entre lo que las comunidades necesitan, lo que Fonatel exige como requisitos y lo que las empresas dicen que pueden ofrecer y qué no.
Adicionalmente a este debate se encuentra la discrepancia que existe con el Gobierno. La Sutel tiene en su cronograma de trabajo solo proyectos en las periferias del país, especialmente en las fronteras.
Sin embargo, se dejan por fuera comunidades más pobladas ubicadas especialmente hacia el centro del territorio nacional.
Esto, a juicio del gobierno es un error, pues existen poblaciones aquí que también requieren la ayuda de Fonatel, no solo en infraestructura, sino también en capacitación y generación de oportunidades tecnológicas, sobre todo en el área educativa.
Allí se podría llegar con recursos del Fondo, según la percepción del Ejecutivo.
Todo este debate sobre cuál es la forma más productiva de explotar este dinero ha contribuido al estancamiento que sufre el proyecto.
Pero sean las que sean las explicaciones de por qué no se ha aprovechado el Fondo, lo importante ahora es resolver el problema, y cumplir la promesa que permitirá derribar las barreras al conocimiento y dar más opciones a educadores que, como Chávez, están deseosos de encontrar sitios con buena cobertura, para dar un mejor uso a su datacard.

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Luis Valverde
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