Fabricante de guantes de béisbol en EE.UU. se niega a morir
Nokona se negó a seguir al rebaño. Fundada en 1926, la compañía originalmente fabricaba billeteras y monederos. Bloomberg/La República
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Los guantes de béisbol, como muchas otras cosas, en realidad ya no se fabrican en Estados Unidos. En la década de 1960, la producción se desplazó hasta Asia y nunca regresó. Podría ser el pasatiempo favorito de Estados Unidos, y para los amantes del béisbol hay pocas cosas más personales que su primer guante: el olor, la sensación, el recuerdo de los veranos de la infancia. Pero la mayor parte de los guantes se confeccionan ahora a miles de kilómetros, y quienes los producen no podrían costear un boleto para Fenway Park.

Solo una compañía no se enteró. Desde la Gran Depresión, Nokona fabrica guantes en una pequeña ciudad cerca de Dallas que tiene una larga historia de producción de botas y látigos para vaqueros. Hay un local de forraje junto a la fábrica, que ofrece recorridos de $5 a visitantes que quieran ver cómo se hace el “último guante de béisbol estadounidense”.

“Hecho en Estados Unidos significa que se cree en el país, amamos el guante de béisbol porque lo fabricamos aquí”, dijo Carla Yeargin, una inspectora de guantes y guía de visitas a Nokona.

El producto final podría costar en una tienda local 25 veces más que una versión fabricada en el exterior. Sí, en parte refleja la excelencia de la producción de Nokona, pero representa de todos modos un enorme desafío para la compañía, como también para Donald Trump.

La producción local tiene gran importancia para el mandatario. El mes pasado Trump organizó una semana de eventos para celebrar la manufactura estadounidense en la que se presentaron productos desde la sopa Campbell hasta equipamiento Caterpillar para la construcción. El 17 de julio se declaró “Día de Hecho en EE.UU.”.

“Restablecer la manufactura estadounidense no solo restablecerá nuestra salud, sino también nuestro orgullo”, dijo Trump.

Al Presidente le gusta usar sus discursos para impulsar la causa, pero no siempre funciona. Trump amenazó a Ford por su plan de trasladar a México el montaje de los autos Focus, por lo cual la compañía automotor trasladó las operaciones a China. Por otra parte, las fábricas modernas dependen más que nunca de la automatización, de modo que incluso si la producción regresa, podría hacerlo con robots.

Hay nostalgia en la retórica de Trump, aunque los críticos preferirían hablar de fantasía. Se remonta a una época en que Estados Unidos era el mayor centro manufacturero del mundo y los productos de las líneas de montaje de Ford llegaban a la entrada de autos de hogares inmersos en una movilidad social ascendente.

El mensaje de Trump también representa un alejamiento de la prédica globalizadora de sus predecesores, que impulsaron acuerdos comerciales que incorporaron al capitalismo a gigantes emergentes como China. La producción en el exterior se consideraba aceptable porque haría más competitiva la economía estadounidense. Sumado a las importaciones baratas, eso sería beneficioso para la economía de Estados Unidos.

Nokona se negó a seguir al rebaño. Fundada en 1926, la compañía originalmente fabricaba billeteras y monederos.
 


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